Violencia y delito adolescente: ¿prevenir o castigar?
La idea de erradicar los índices de violencia en jóvenes de Cochabamba puede parecer un objetivo que se repite como parte de una campaña electoral, pero que no se ejecuta o incluso no halla cómo ejecutarse desde las bases coercitivas como sanción hacia ese grupo etario. De este panorama es que nace una de las ideas que tiene el sociólogo y criminólogo mexicano Emilio Cunjama respecto a lo que se debe trabajar en cualquier lugar para reducir los números, pero siempre con la idea de “desplazar” futuras acciones que impliquen una sanción coercitiva.
Emilio Cunjama asesora la construcción del plan municipal de prevención de la violencia y el delito en población adolescente del municipio de Cochabamba junto al Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba, Progettomondo y en el marco del proyecto “Cambiando de lente”.
El experto mexicano lleva trabajando varios años con proyectos en el país y en este caso, el interés se da por la implementación de una política pública de prevención.
“Es un enfoque que pretende alejarse del sistema más reactivo y tratar de sacar las acciones del ámbito policial y el ámbito de la corporación de la justicia para mandarlos el ámbito de lo social. Lo que se atiende a la prevención del delito son factores de riesgo, aquellos elementos, dinámicas, procesos, sucesos o contextos que posibilitan la vinculación de los jóvenes con la violencia y el delito”, explica.
Cunjama detalla que, en el caso de Bolivia, el diagnóstico (cualitativo y cuantitativo) mostró que son siete factores como los principales hallazgos de este estudio: la dinámica familiar, la dinámica escolar, el tema de consumo excesivo consumo de alcohol y drogas, dinámica comunitaria, embarazo adolescente y educación sexual, violencias, y las características individuales y pares.
“En este momento, estamos en el contexto que todavía no es alarmante pero lo que ya hay son indicios, entonces es el momento preciso de actuar en términos de prevención”, destaca el experto.
Las propuestas
“Si nosotros construimos de manera adecuada este plan, lo que vamos a hacer es generar factores protectores para llegar a la vida de los jóvenes y eso solo se va a hacer a través de un programa que se centre en atender el tema de la parte social, no desde la parte coerción. Es más preventiva, no reactiva”, ratifica.
Cunjama detalla que en este caso se identificará como objetivo primario a los grupos con mayores factores de riesgo, pero sin dejar de lado la participación de quienes son parte de los mismos.
“Lo que queremos hacer es despegarnos de una política pública adultocentrista, que implica una mirada y un desprecio a la voz de los adolescentes. Lo que nosotros queremos es recobrar esos principios de participación y hacernos parte de la implementación del programa, ellos van a ser actores muy importantes, nos van a ayudar a orientar el programa, nos van a ayudar a identificar a grupos de mayor riesgo, etc. Lo importante mencionar que este programa va dirigido no a la población en general, sino principalmente va dirigido a aquellos grupos que han presentado mayores factores de riesgo”, completa.
Cunjama también asegura que en el caso de la prevención secundaria se verá a quienes forman parte de grupos de riesgo, pero no se puede dejar de lado a quienes hayan sido jóvenes que ejercieron violencia o que hayan cometido algún delito porque en ese caso, la idea también se enfoca en generar un “desistimiento” en la comisión de delitos.
“La idea es pasar a un modelo del desistimiento que es diferente lo que buscamos. Es un programa menos intervencionista y con el que fortalecemos los factores que hacen que los jóvenes abandonen el delito”, añade.
Cunjama señala que es diferente tratar de “meterlos a la fuerza” nuevamente a la sociedad que generar que los jóvenes dejen atrás las acciones cometidas y lleguen con un “enfoque diferente”.
“Es un hito para Bolivia y se está haciendo de manera piloto para Cochabamba. Este es el primer programa, no hay precedente”, argumenta.
Se estima que la elaboración del plan municipal se desarrolle a lo largo de este año, con la pretensión de ejecutar el mismo una vez que se aúnen los esfuerzos necesarios entre todas las organizaciones que estarán involucradas en este arduo trabajo.
Por su parte, Marisol Calvi, responsable técnico en Políticas de Prevención de Progettomondo, institución que promueve el proyecto Cambiando de Lente desde el 2022, refiere que “el proyecto pretende apoyar y reforzar los servicios y políticas locales de prevención integral (primaria, secundaria y terciaria) del comportamiento antisocial y la violencia juvenil, promoviendo la coordinación interinstitucional, el capacity building y la governance, a partir de experiencias piloto locales de cooperación entre las autoridades locales y la sociedad civil”.
La semana pasada se realizaron actividades de formación y sensibilización a las autoridades y sociedad civil, donde además se aprovechó para recoger demandas y propuestas de distintas organizaciones. Asimismo, se completó con un seminario-taller donde se inició la construcción del plan municipal de prevención de las violencias y el delito, según Calvi.





















