Vladímir Putin ha abierto la puerta a aceptar un cese de las hostilidades en Ucrania, aunque lo ha supeditado a la consecución de una “paz duradera” que permita “eliminar los motivos originarios de la crisis”. Ha sido durante una rueda de prensa en el Kremlin junto al líder bielorruso, Alexandr Lukashenko, en la que el presidente ruso respondió a la propuesta de una tregua de 30 días impulsada por Estados Unidos, que ya cuenta con el visto bueno de Kiev.