El amor por los libros impresos persiste, aunque existen otros que exploran lo digital, según un sondeo que realizó Los Tiempos a propósito del Día Mundial del Libro, que se recuerda el 23 de abril y fue fijado por la Unesco.
Disparan desde la sombra, se enmascaran detrás de un nombre falso, son cobardes por naturaleza, nunca dan la cara. Insultan, difaman y amenazan desde su mediocre escritorio de funcionarios públicos o algún “búnker” subterráneo.