En el fascinante mundo de la lateralidad humana, la cuestión de si los zurdos nacen o se hacen ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Aunque hay una base genética que influye en esta preferencia, una serie de factores sociales y ambientales también desempeñan un papel fundamental en la determinación de si una persona elige utilizar su mano izquierda en la navegación de su entorno.