De las movilizaciones a la representatividad política, el rumbo al que apuntan los colectivos

21/02/2019

Jessica Vargas

José Romero

Colectivos ciudadanos, a tres años del 21F

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Son tres años desde el referendo del 21 de febrero del 2016 donde el 51,3 por ciento de la población dijo No a la reelección del presidente Evo Morales, y poco más de dos desde que retumbó el “Bolivia dijo No” en las calles.

El rechazo a la reelección se hizo eco a través de los colectivos ciudadanos que se expresaron como pudieron en redes sociales y en las calles. Sin embargo, el movimiento no ha podido conseguir su objetivo porque el binomio del Movimiento Al Socialismo (MAS) asegura su presencia en la papeleta de las elecciones nacionales de octubre del 2019.

Algunos colectivos decidieron sumarse y respaldar las candidaturas de oposición, mientras que otros prefieren no “pintarse” de colores políticos.

Para Christian Tejada, fundador de Generación 21, la elección de algunas plataformas de apoyar y firmar convenios con candidatos a la Presidencia provocó “el bajón” de los movimientos.

“Las plataformas han sido el bastón de la lucha contra la dictadura y el Gobierno al llamar a elecciones primarias, una macraba decisión asesorada por los castro-chavistas, ha electoralizado el país”. Esta situación  generó, considera, que los grupos de plataformas velen por los intereses personales y dejen de lado la principal preocupación colectiva de defensa del 21F.

En octubre del 2018 al menos 55 colectivos firmaron una alianza con el candidato y expresidente Carlos Mesa tiempo después lo mismo sucedió con Víctor Hugo Cárdenas y otros candidatos.

Empero considera que el debilitamiento fue de las plataformas y no así del pueblo, “el pueblo ha comenzado a salir”.

Christian asegura que no coincide con la línea del candidato a la vicepresidencia por Unidad Cívica Social (UCS) quien se declaró fiel seguidor de Bolsonaro, su ideología conservadora y de ultraderecha, “no somos tan radicales”. Asegura que se han sentido decepcionados del candidato y expresidente Carlos Mesa por su entorno. Al resto no se refiere.

“Generación 21 hace activismo político, hemos salido de la mano del candidato de UCS Humberto Peinado, porque hemos visto que el candidato se ha puesto la camiseta de la democracia·, aclara sobre la alianza para las manifestaciones de hoy.

A pesar de cuestionar las alianzas asegura que el “político también es defensor de la democracia”, y desplazarlos de la lucha es un error “que no volverán a cometer”. “El político también es ciudadano, el político también tiene que ponerse la camiseta de la democracia, tenemos un dicho: no importa el color del gato lo importante es que case ratones”.

Mujeres activistas

Por su parte la agrupación Kuña Mbarete (Mujeres Fuertes), que nació en diciembre de 2017 mantiene una postura más neutra sobre su futuro, pero constante en el pedido de respeto al 21F.

Graciela Barbery, una de las fundadoras de las mujeres Kuña asegura que aún se mantienes unidas porque están al margen de los partidos políticos.

“Algunas se alinearon ya al principio, pero las que seguimos con la defensa del 21F somos muchas y ya para septiembre octubre cada quien puede ir viendo, porque esto va a terminar en un partido político para las personas que les gusta la política”, explica al recalcar que la decisión es personal.

Mientras tanto, esperan que actividades como el pedido de audiencias con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y de Colombia Ivan Duque, intercedan con organismos internacionales, para impedir la repostulación de Morales.

Sentimiento

La agrupación Generación 21 aún tiene la esperanza y el optimismo que Morales no logre ser candidato para las elecciones de octubre, “la lucha es inclaudicable cuando se trata del derecho a elegir”.

“Tenemos también la esperanza de los organismos internacionales, ya hay jurisprudencia internacional, desafío al Gobierno que mande una carta a la CIDH para la correcta interpretación del artículo 23 del Pacto de San José”, dice Tejada.

Para las mujeres activistas la esperanza tampoco se pierde y mientas llegan las elecciones continuarán con actividades en busca de eliminar la postulación del Morales y Linera. “Vamos a dar pelea no se lo vamos a dejar en bandeja que él (Evo) cometa ese acto ilegal”.

 

Para hoy colectivos en todo el país han preparado movilizaciones, la tercera de los “21 de febrero” desde la consulta, se prevé cabildos, recolección de firmas además de protestas de residentes bolivianos en otros países. 

La agrupación Generación 21 prevé un pronunciamiento “radical” sobre las acciones que se asumirán desde este 21 de febrero, a tres años del referendo.

¿Futuro?

Generación 21, definido como un colectivo ciudadano en defensa de la democracia, planea no claudicar en la lucha contra la repostulación de  Evo, pero entienden que también habrá otra batalla que librar en el parlamento, como en Venezuela.

Desde este 21 de febrero el paso siguiente para esta agrupación es apuntar a  la Asamblea Legislativa a partir de una alianza con el partido político “más idóneo”.

Sin embargo, “cuando se habla de una ideología de apoyar a uno u otro candidato hay una diferencia abismal entre uno y otro bando, pero si hablamos de democracia no hay diferencias”, explica el fundador del movimiento, Christian Tejada.

Además busca conformar una fuerza política para las elecciones subnacionales, “el país necesita una reoxigenación de la política y Generación 21 no va a claudicar con la defensa del 21 de febrero, pero también entendemos que si nos quedamos en las calles Evo Morales se va a eternizar en el poder, tenemos que transformar nuestra lucha de la calle a la lucha en el parlamento”.

Para las Kuña todo dependerá de lo que se muestre en la papeleta de octubre con relación al binomio Evo-Álvaro. “Los partidos nos han desilusionado porque no debieron ir a las primarias y veremos de apoyar (en las elecciones) al que le hace frente al Gobierno actual”, manifiesta con miras a la elección

“Nosotros no somos dueñas de las Kuñas, no sabemos con quien se van a ir a quien van a apoyar, nosotros las empoderamos y si ellas deciden son libres de elegir”, recalca Barbery.

 

El cambio de decisión de Evo

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El presidente Evo Morales aseguró en reiteradas oportunidades que el pueblo pidió su candidatura en las elecciones de 2019; sin embargo, en al menos cuatro ocasiones aseguró que si en las urnas ganaba el “No” en el referendo del 21 de febrero de 2016, él se iría “callado y contento”.

Morales y el vicepresidente, Álvaro García Linera, ganaron las elecciones de 2005 con el 53% de los votos y de 2009 con el 64%.

La Constitución Política del Estado permite sólo dos mandatos consecutivos; sin embargo, pudieron presentarse a una tercera candidatura el año 2014, gracias a un fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que señaló que Bolivia fue refundada con la nueva Carta Magna que el mismo mandatario puso en vigencia en 2009 y por lo tanto no se contempló el mandato del periodo 2006-2009. El 2014 Morales y García Linera ganaron con el 61% de los votos.

El Movimiento al Socialismo (MAS) presentó a Morales y García Linera como su binomio, el 28 de noviembre de 2018, pese a que en el referendo de 2016 la población boliviana rechazó la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado (CPE) y se impuso el No a la reelección de ambos mandatarios con un 51 por ciento de los votos.

El nuevo rol de las plataformas

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El surgimiento de las plataformas y colectivos ciudadanos, actores fundamentales en las protestas para exigir el respeto a los resultados del referendo de 2016,  ha llegado a marcar la agenda política del país tratando de mantener un distanciamiento de organizaciones tradicionales.

Para la analista política Erika Brockmann, el surgimiento de las plataformas responde a una necesidad de las agrupaciones no políticas de expresarse sobre el contexto del país.

“El 21F marca un antes y un después en la actitud de la ciudadanía respecto a la política y los temas que afectan al país”, señala.

Brockmann, la visibilización de propuestas ciudadanas en un contexto de crisis del concepto de militancias políticas tradicionales constituye la defensa de la democracia como elemento central, pero también la adhesión de otros pedidos a su causa.

Asimismo, el analista Marcelo Arequipa, señaló que estas nuevas iniciativas ciudadanas responden al protagonismo de los movimientos sociales y las organizaciones que se han encargado de ocupar el lugar de la representatividad política.

“Han instalado en la agenda pública un debate urgente y también necesario que tiene que ver con las reglas del juego en sistema democrático”, opina Arequipa sobre el alcance que llegó a tener las plataformas.

Sin embargo, Brokmann considera que el carácter antipolítico en muchas de estas organizaciones puede ser beneficioso para el partido gobernante. “Va a generar una incertidumbre muy fuerte,  una sensación de debilidad y dispersión del bloque opositor y que Evo Morales tenga espacio para convencer que es la opción de estabilidad”.

Por su parte, Arequipa señala que la falta de estructura y el carácter disperso al interior de este movimiento representa su principal debilidad.

“Todavía yo veo bastante debilidad en relación a su estructura, no tanto en su número porque congrega a una cantidad importante de personas, pero sí veo debilidad grande en esa estructura, a diferencia de los movimientos sociales”, considera el analista.

Brockmann también indica que es muy difícil que las plataformas consigan resultados jurídicos y que tengan una influencia directa en el Gobierno. Sin embargo, resaltó la articulación de movilizaciones masivas que incluso traspasan las fronteras de Bolivia y se desarrollan en los países en los que se encuentra de visita el Presidente.

Tras las elecciones primarias y ponerse en marcha el proceso electoral para octubre, los analistas consideran que las plataformas deberán definir el rol que tendrán en el escenario político del país.

“Ha llegado la hora en que las plataformas, si cuentan con personas que tengan las capacidades de liderazgo, deberían llenar el espacio político”, opina Brockmann.

Desde su perspectiva los liderazgos al interior de estas organizaciones deben decidir si realizan el salto hacia la acción política institucional y ser “cultivados” más allá de las plataformas.

“En algún momento van a tener que converger hacia una opción de naturaleza política. No significa que estén obligados a hacer política partidaria, pero sí tener un compromiso con el control ciudadano y tareas imprescindibles”, añade.

Arequipa señala que si bien algunas plataformas han empezado a simpatizar con partidos políticos que van a competir en las elecciones generales, el rol de éstos después de octubre debe estar enfocado en seguir siendo portavoces de las demandas de los ciudadanos. “Es un fenómeno que se va a instalar con más fuerza dependiendo en las demandas que hayan en las ciudades, ahí es donde tienen su mayor alcance”.

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Carlos López, Daniel James y José Rocha

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Christian Burgos