Granja se estableció hace 15 años en Toco y conflictúa a vecinos de los distritos
Divididos y conflictuados, así se encuentran los vecinos de los seis distritos de Toco por el funcionamiento de la granja Súper Pork, que se estableció hace 15 años en el municipio. Mientras los pobladores de dos distritos cumplen dos semanas de vigilia exigiendo el cierre de la unidad productiva y la renuncia del alcalde Saúl Rodríguez, el resto de los comunarios se mantiene al margen del conflicto.
Aunque en las últimas semanas la pugna se intensificó, luego de la denuncia que hizo el dueño de la granja, Wilmer Torrico, por la destrucción de su propiedad privada y biocidio, el lío empezó en 2023 cuando se planteó a la Alcaldía cerrar el lugar.
El presidente de los regantes de Toco, Gróver Meneses, contó que la emisión de malos olores y la contaminación del agua y suelo llevó a los pobladores a pedir el despoblamiento de la granja.
Mencionó que, en reiteradas oportunidades, se convocó a Rodríguez para que explique los avances de los procesos administrativos y legales que impulsa para la clausura definitiva de la granja.
“Han sido las bases las que han tomado la decisión de pedir su renuncia porque no escucha lo que el pueblo le está pidiendo”, afirmó.
En ese contexto, recordó que, en un cabildo realizado el 17 de julio, se tomó la decisión de instalar una vigilia permanente en el edificio municipal hasta que el munícipe atienda sus demandas.
En un recorrido, Los Tiempos constató que el edificio del Ejecutivo y Legislativo municipal están cerrados con candados y no se atiende a la población. En tanto que una docena de comunarios resguarda el ingreso a los ambientes. Los movilizados aclararon que su molestia también se debe a que se encontró botellas de bebidas alcohólicas en dependencias municipales.
Algunos pobladores aclararon que los concejales pueden ingresar y salir del edificio sin inconvenientes al igual que los funcionarios, por lo que no se estaría obstaculizando su trabajo.
“Nosotros hacemos la vigilia por turnos. No vamos a desmayar hasta que el alcalde se vaya por no trabajar”, aseveró una comunaria. En medio de este panorama, los trabajadores de la granja continúan desarrollando sus actividades y no se reportó ningún otro incidente desde el 6 de julio, fecha en la que una turba causó destrozos.
La descentralización
“Una de las dificultades que hay es que no tenemos los predios. Si los municipios nos ofrecen lugares, ahí mismo podemos edificarlo”, resaltó.
Ante los reclamos de los vecinos, el alcalde sostuvo que como autoridad trasladó la consulta a la Secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación, el año pasado, y que, a la fecha, se busca por la vía legal el desalojo de la granja.
Remarcó que no asistió a las convocatorias de los pobladores porque no puede asumir compromisos fuera de las normas vigentes. “El dueño de la granja solicitó su licencia de funcionamiento, pero no cumplía los requisitos, también pidió cambio de uso de suelo y no le dimos”, aseveró.
Rodríguez mencionó que se recaban análisis de la calidad de agua y aire para formalizar la denuncia, por una presunta contaminación, contra la granja ante el Tribunal Agroambiental. En ese contexto, la Cámara Agropecuaria alista para este lunes una marcha en apoyo a la granja.