Castillo tiene la oportunidad de disipar dudas de su gestión
Hoy, el presidente de Perú, Pedro Castillo, brindará su primera declaración oficial ante el Ministerio Público en calidad de testigo sobre las presuntas injerencias del Gobierno en el ascenso de oficiales miembros de las Fuerzas Armadas y el Ejército del Perú.
La fecha puede marcar un punto de inflexión para el futuro de su mandato y un guiño de lo que podría ser su futura relación con el Ministerio Público.
José Luis Ramos Salinas, sociólogo, analista político y docente de la UNSA, indicó que la citación de hoy podría generar un rédito político respecto a la imagen del presidente, ya que podría marcar un contraste de apertura a las investigaciones y colaboración con la justicia que “no se ha visto en gestiones presidenciales anteriores”.
“Yo creo que el gesto político que va a tener es el de presentarse como alguien que no usa su poder para impedir las investigaciones, va a pedir que le levanten los secretos a los que tenemos derecho según la Constitución, aunque eso solo sea un gesto. (…) Es una buena señal en cuanto al fortalecimiento de la democracia, ojalá este fuese el patrón o modo de conducta de quien fuese el presidente de turno”, afirmó.
El analista político José Carlos Requena también percibió este encuentro entre Pedro Castillo y Zoraida Ávalos como una oportunidad para que el mandatario disipe las dudas sobre su participación en el tema de ascensos irregulares en el Ejército.
“La ciudadanía está a la espera de una explicación y unos descargos de esta actitud hasta ahora opaca que ha tenido el presidente con este caso. Esperemos que esta primera reunión aminore esta opacidad que se ha sembrado”.
Petroperú vuelve a la actividad
La petrolera estatal peruana Petroperú asumió ayer la explotación del yacimiento Lote I, lo que supuso el regreso de la compañía a la producción de petróleo tras 25 años sin operar pozos, limitada solo a la refinación, distribución y comercialización de combustibles.
Petroperú se hizo cargo por los próximos 22 meses de las operaciones del Lote I, después de que culminase el anterior contrato explotación de 30 años, suscrito por el Estado peruano con la empresa privada peruana UNNA, subsidiaria de la constructora Aenza (antes Graña y Montero). La compañía vuelve a tener presencia en todas las fases de la actividad petrolera.


























