Tratantes de personas apuntan a niños y adolescentes mujeres
Norma (nombre ficticio) de ocho años, aprovecha que el semáforo está en rojo en la calle México y 25 de Mayo para acercarse a los vehículos y estirar su manito. No puede hablar porque tiene en la boca una bolsa de jugo, sin embargo, ella muy animada recibe algunas monedas que rápidamente guarda en su bolsillo. Cuando el color cambia a verde y mientras los autos pasan, ella se pone a jugar; pero pasa desapercibida, como si la niña fuera invisible antes los ojos de las personas que pasan.
A unos 15 metros, está quien dice ser su mamá con otras dos niñas, menores de 3 años. De repente, Norma desaparece, me acerco rápidamente y digo a la madre que su hija no está y ella me responde en quechua: “No se ha perdido, se ha subido al micro”; y le digo que tal vez se ha perdido y ella se ríe y responde: “No, ella ya conoce”.
A lo largo de la 25 de mayo, desde la plaza Colón hasta la calle Sucre, se observa el mismo día y en menos de 10 minutos, a cinco mujeres cada una con más de dos niños que debían estar en la escuela, algunos vendiendo dulces y otros pidiendo dinero.
Podría ser cierta la versión de que Norma está con su familia y que los otros 10 niños están también con sus madres, pero también podría suceder que personas extrañas utilicen a los menores para ganar dinero. En ese caso, esto sería un delito.
Así como la mendicidad forzada parece “normal”, el padrinazgo (cuando niños, en su mayoría del área rural, viven en la casa de sus padrinos en calidad de empleados) también está invisibilizado porque es confundido con un tema cultural, pero en realidad va más allá.
De acuerdo con datos de la Dirección de Víctimas de la Fiscalía General, desde 2012 hasta junio de 2016, se registraron 2.013 casos de los cuales 912 se trata de menores de cero a 18 años que serían víctimas de cinco delitos tipificados en la Ley 263 de Trata y Tráfico de Personas.
Entre esos delitos está la trata de personas, trata de migrantes, tráfico de personas, pornografía y organización criminal. Un dato alarmante es que de los 912 casos que involucran a menores, 840 son mujeres de cero a 18 años.
Invisibilizados
De acuerdo con la responsable nacional de Protección a la Niñez de Visión Mundial Bolivia, Jimena Tito, los niños en situación de mendicidad forzada, “no saben que son víctimas de trata y tampoco la población”, por lo tanto —asegura—, es difícil tener datos acerca de estos casos porque en Bolivia no existe la cultura de denunciar, ya que se trata de un “mercado negro”.
“Adolescentes mujeres son las más vulnerables en la temática y no solamente existe la trata con fines de explotación sexual comercial, sino existen muchísimos fines, entre ellos, la laboral que es algo muy invisibilizado en nuestro país”, señaló.
Explica que la trata de niños con explotación laboral surge, en su mayoría, con el padrinazgo, la servidumbre costumbrista donde una niña es trasladada desde el área rural hacia la ciudad con los padrinos y la emplean, aunque la menor no percibe un sueldo ni siquiera mínimo, que está realmente en situación de explotación laboral.
Según los datos de la Fiscalía General, en los últimos cuatro años, La Paz, y principalmente El Alto, es el departamento que presenta más casos de trata y tráfico de personas con 671, le sigue Cochabamba con 344 y, en tercer lugar, está Santa Cruz con 292; sin embargo, en los dos últimos años la ciudad cruceña registra un incremento de casos que supera a Cochabamba.
Este 30 de julio es el Día Mundial Contra la Trata de Personas. Bolivia es considerada un país de origen, tránsito y destino de personas que son víctimas de este delito. Sin embargo, los datos que se manejan todavía no reflejan la seriedad de la situación.
TRABAJAR EN PREVENCIÓN
Visión Mundial Bolivia es la organización internacional que trabaja por más de seis años en el tema de prevención y lucha contra la trata y tráfico de personas directamente con la sociedad civil organizada y con las instituciones gubernamentales.
“Creemos que la prevención no solamente es la atención y la protección de las víctimas, tiene que estar siempre acompañada con el desarrollo de conocimientos y capacidades específicas en el tema para que no solamente las personas, en este caso las autoridades y personas competentes, conozcan a cabalidad; sino también la comunidad, la población en general, pueda identificar, que puedan darse cuenta de la magnitud de este fenómenos que es un delito”, señaló la responsable nacional de Protección a la Niñez de Visión Mundial Bolivia, Jimena Tito.
Asegura que es importante visibilizar estos casos porque en muchas ocasiones, por el tema cultural, se consideran normales; pero se constituyen en un delito. “La población en general lo naturaliza, lo invisibiliza, no logra ver o no sabe que son delitos. Nosotros trasmitimos esto en colegios, juntas de padres”, dijo.
TRABAJO DE ONG
Por el uso responsable de las redes
La organización Visión Mundial Bolivia trabaja con adolescentes de unidades educativas en la autoprotección ante el delito de trata, que tiene relación con ofertas generosas de trabajo y con más fuerza en usar responsablemente las redes sociales.
“Lastimosamente, las redes sociales se han convertido en un medio de captación, sobre todo, de niñas, niños y adolescentes, pero también de personas adultas”, dijo la responsable nacional de Protección a la Niñez de Visión Mundial Bolivia, Jimena Tito.
Agregó que el trabajo está enfocado a que los menores puedan usar responsablemente las redes sociales y la tecnología “porque no es mala, es muy buena, pero tenemos que medir el alcance y tenemos que conocer cuáles son los riesgos que existen”.
Destacó el trabajo de las instancias gubernamentales y la aprobación de la Ley de Trata y Tráfico de Personas porque es “bastante fuerte y consolidada”.
“Existe un Consejo Plurinacional de Lucha Contra la Trata y Tráfico de Personas, de la cual nosotros como Visión Mundial somos representantes de la sociedad civil organizada”, finalizó.
En el marco de las actividades por el mes de la lucha contra la trata y tráfico de personas, Visión Mundial en coordinación con otros instituciones llevarán adelante del 25 al 28 de julio un ciclo de cine en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Potosí, Santa Cruz y Pando.
Se trata de la proyección de una película uruguaya basada en la historia de una mujer boliviana que fue víctima de la trata de personas y que acompañará en este ciclo de cine.