Control civil externo debe acompañar la reforma
Según investigaciones sobre reforma policial en América Latina, un cambio eficaz requiere más que acciones simbólicas: demanda profesionalización del cuerpo policial, formación continua, selección rigurosa del personal, condiciones laborales dignas, mecanismos transparentes de rendición de cuentas y control externo. La corrupción institucionalizada que sufre la Policía tiene que ver con la ausencia de una carrera profesional bien planificada, con sueldos bajos, sin incentivos claros y con estructuras cerradas. Eso favorece el soborno, la extorsión y el abuso, según analistas.
Para el analista en seguridad, Cristhian Sánchez, la Policía Boliviana “está en una situación bastante crítica de confianza”. Según sus datos, 9 de cada 10 bolivianos no confían en la institución.
Para él analista, el reconocimiento del problema por parte del comandante de la Policía, Mirko Sokol y la emisión del memorándum prohibiendo coimas es “un avance simbólico importante”, declaró.
Otros especialistas aseguran que las medidas internas sin fiscalización externa pueden quedarse solo en intenciones. Las sanciones internas, si no se complementan con investigaciones independientes y transparencia pública en resultados, permiten que prácticas corruptas sean “relocalizadas”. Subrayan en la necesidad de control civil y judicial.
Alertan que la corrupción no es un problema de individuos aislados, es sistémica y está enraizada en una lógica clientelar y de cuotas políticas. Cerrar comisarías, prohibir coimas o reasignar personal pueden tener efectos simbólicos, pero su sostenibilidad depende de la implementación efectiva, recursos, voluntad política y vigilancia constante.

























