Miguel Ulises, zampoña cromática
Miguel Ulises Jiménez es bachiller del Instituto Eduardo Laredo, músico compositor y poli-instrumentista licenciado por el Conservatorio Central de París (Francia) y con un posgrado en el Berklee College of Music de Boston (EEUU).
Después de pasar las últimas décadas entre Francia y Estados Unidos, Miguel Ulises retornó a Bolivia a principios de este año y ahora está concentrado en difundir los potenciales inexplorados de la zampoña cromática.
Este instrumento andino “es como un piano completo, tiene teclas blancas y negras, tiene las doce notas de la escala cromática”, dice el músico que, junto a la pianista Natalya Schakhmatova, ha ofrecido un recital en el Instituto Laredo, otro a estudiantes de la carrera de Licenciatura en Música de San Simón, este miércoles estará con otro concierto en el Teatro Adela Zamudio, dirigido a estudiantes de colegio; y el próximo 18 de agosto, en el Teatro Achá, dará el “Concierto de Sikrom y Piano”.
Como parte de su trabajo de difusión, Jiménez ofrece un cursillo sobre la zampoña cromática en San Simón, que aún sigue abierto para los interesados en aprender sobre sus bondades y su potencial.
Nacido en Oruro y criado en Cochabamba, Miguel Ulises considera que las flautas y las zampoñas han sido los primeros instrumentos musicales fabricados por el hombre, dada la disponibilidad de una amplia variedad de cañas en prácticamente todo el mundo y que, sin embargo, ahora están en peligro de extinción, sobre todo en Bolivia.
Tomando en cuenta su amplia difusión, la gran interrogante de este compositor —también charanguista y cultor de jazz—, es ¿por qué no han incluido este instrumento en la orquesta sinfónica?, si tiene toditas las capacidades necesarias “y más aún en nuestro país o en nuestros países vecinos que también tocan, ¿por qué no han incorporado este instrumento en la orquesta sinfónica como una sección de cobres o maderas?”, se pregunta.
“Mi misión es que, una vez contemos con gente que toque este instrumento, leyendo con partitura, que es necesario, a un nivel bien elevado; incluyamos a nuestra orquesta sinfónica una sección de zampoñas, desde las grandes, los jachas, de un metro y medio, hasta los chulis que son de cinco centímetros, e incentivemos a nuestros compositores. Tenemos talento aquí en Bolivia para componer obras totalmente nuevas”, asegura Jiménez.
(*) La autora es periodista.




















