El clamor por lo real
El artículo 11 de la actual CPE en Bolivia señala que la democracia se ejerce no únicamente de manera representativa mediante el voto, sino también de manera directa y participativa, dentro de lo cual se reconoce al referéndum, la revocatoria de mandato, la iniciativa legislativa ciudadana y también al cabildo y la asamblea, concediéndoles a estos últimos el carácter de deliberativos.
Santa Cruz de la Sierra marcó una línea de acción a partir del cabildo del 30 de septiembre, dándole al gobierno un plazo de tres semanas para evitar lo que sería un nuevo paro. Instaló una demanda legítima. Pasado el paro cívico, y lograda la aprobación de la ley que garantiza (teóricamente) la aplicación de los resultados del censo para las elecciones de 2025, Luis Arce Catacora subió a los estrados para restarle importancia al paro y hostigar a la dirigencia cruceña, constituida por el Comité Interinstitucional, que habría negado llegar a un acuerdo similar al resultado final, antes de que se produzca el paro. Sin embargo, notemos que fue durante el paro que recién se comenzó a desglosar, dentro de la agenda política nacional, todo lo que envolvía la realización de un censo, y entonces se empezó a discutir la redistribución de escaños, la inoperancia absoluta del INE, que mantenía como director a una persona que había renunciado en lo formal hace meses, debido a su estado de salud y que no estaba generando nada, y además de la imperativa actualización del padrón electoral. Bolivia, pero sobre todo Santa Cruz de la Sierra clamaba por lo real. Del país que nos pintan al país que somos.
Durante la mayor parte de aquellos 36 días de paro, el gobierno de Arce probó todas las estrategias que se le ocurrieron para sentarle mano dura al aguerrido pueblo cruceño: cerco al departamento, suspensión de las exportaciones, bloqueo al Parque Industrial, bloqueo al vertedero y acumulación de basura en las calles, traslado de cientos de policías y militantes de su partido para convulsionar las calles, continuo amedrentamiento por los medios de comunicación, farsa, burla y postergación en las mesas de diálogo que propuso. ¿Acaso deberían quedar impunes todas las maniobras de terrorismo de Estado que practicó?
Cuando los cooperativistas avasallan las calles de La Paz con marchas de protesta para lograr intereses dudosos de su gremio, nadie en el gobierno habla de intento de desestabilización a su gestión, y, por lo general, les conceden lo que sea que pidan. Pero la medida de protesta pacífica en Santa Cruz les hizo hablar ridículamente de nuevo intento de golpe de Estado. En el imaginario del MAS sólo tenían cerebro para relacionarlo con octubre de 2019, pero la cuestión era completamente otra. Los masistas tenían pesadillas recordando a Evo Morales y García Linera huyendo desesperados a México con dinero de las arcas del Estado.
Octubre se confirmó como una interferencia para el lenguaje unidimensional del MAS que practica el ocultamiento de lo real. El clamor inicial de todo este proceso fue en La Paz y el Alto en 2003, pero ahora la antorcha ha sido tomada por Santa Cruz, donde se defiende con alma, vida y corazón el derecho ciudadano a participar en la vida política del país, y la libertad de pensamiento como manda la misma CPE, artículo 21.
La voz desde el arte
En una ciudad como Santa Cruz, donde existe un nivel de consciencia política ciudadana más elevado, sube también el nivel de exigencia para la producción artística contemporánea. Curiosamente, una gran indiferencia, autocensura o elección por el silencio se notó de parte del grueso de los artistas locales, normalmente muy activos en sus redes. El razonamiento de muchos de ellos era que, una vez termine el paro, el gobierno seguiría siendo el mismo, por lo cual mostrarse públicamente adversos podría perjudicarlos en posibles contrataciones futuras de servicios o de consultorías con el Estado. Las voces que se alzaron más tardíamente fueron en el anochecer del paro, una vez que empezó a desvirtuarse su sentido pacífico durante la última semana y que sufriera la infiltración de los esbirros del MAS.
Pero una de las artistas que no tuvo miedo a manifestarse a favor del paro por sus redes, o de simplemente posicionarse frente a la coyuntura, fue la carismática artista plástica Ejti Stih, directora de la galería Manzana 1. En sus pinturas fue retratando casi cada día las sensaciones, esperanzas y ansiedad de noticias que se vivían en Santa Cruz, a la espera de que se levante el paro tras una respuesta más abierta de parte del gobierno central, que se empecinó en tratar la cuestión como una pulseta política. Ejti resaltó la presencia de los símbolos cruceños y los personajes de las leyendas locales, la unión familiar en tiempos difíciles, el imaginario de la ciudad en los días de la protesta, la indiferencia gubernamental… Por supuesto, eran retratos de una realidad interpretada desde una subjetividad, pero no personal, sino que compartía con muchos, algo muy visible en los miles de interacciones y de comentarios que recibió la publicación de sus pinturas por Facebook.
Una hipótesis que manejo será que los fines que buscaba el paro cívico son compatibles con algo de lo que se puede esperar del arte contemporáneo local. Esto es, mostrarnos el vacío, desvelar la absoluta fragilidad del orden actual, desvelar todos los maquillajes y ocultamientos que ensayan los poderes del Estado, para pintarnos una realidad montada, en la que no nos sentimos reflejados como cruceños ni como bolivianos. El alto nivel de descontento con la gestión de gobierno actual existe en todo el país, pero las posibilidades de organizarse colectivamente a gran escala, para manifestarse en contra, sólo parecen existir en Santa Cruz.
El paro cívico significó la emergencia de los residual, la visibilización del escombro y de la basura, aquello desechable que ya no se utiliza, llantas, muebles en desuso, chatarras, todo ello protagonista en los puntos de bloqueo en la ciudad. La voz de lo minoritario. Sobre todo, la sensación de que estábamos moviéndonos entre escombros, en una ciudad devastada donde no había ya el viejo orden establecido. El gobierno del MAS sacó a relucir su verdadero objetivo prioritario: ser reelegido antes que empezar a gobernar. Todo el discurso de la reactivación económica como gran logro quedó parado en seco. Siendo una afectación grave a su propia economía, el paro de Santa Cruz fue un intento por ir más allá del discurso ideológico del gobierno según el cual todo es económico. Había que desvelar la ideología que escondía las razones detrás de la postergación del paro, pero lo que terminó mostrándonos fue algo mucho más grave, una radiografía preocupante. ¡Qué difícil es a veces ser boliviano viviendo en Santa Cruz! –gritaba Carlos Valverde desde los micrófonos de su programa–. Y nos vimos enfrentados de golpe con el desierto de lo real. Una vivencia similar a la que experimenta Neo, el personaje de Keanu Reeves en Matrix, cuando su mentor Morfeus lo desconecta de la realidad simulada, la construcción simbólico-discursiva que producen los poderes, para mostrarle sin tapujos ni filtros lo real tal como era.
























