Las danzas bolivianas
Si solo tomamos como referencia a las festividades “multidanzantes” que fueron registradas en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI) de la Unesco, Bolivia tiene seis danzas que pueden considerarse “nacionales”, ya que son interpretadas y ejecutadas en todas aquellas.
Nuestro país ha registrado cuatro patrimonios que denomino “multidanzantes”; es decir, que incluyen a varias danzas al mismo tiempo, en la lista del PCI: Carnaval de Oruro (2008), Gran Poder (2019), Ch’utillos (2023) y Guadalupe (2025). Las otras dos festividades registradas son Ichapekene Piesta, la fiesta mayor de San Ignacio de Moxos (2012) y San Roque, de Tarija (2021), pero estas tienen características diferentes a las grandes fiestas de Oruro, La Paz, Potosí y Sucre, ya que no incluyen a muchas danzas, sino a algunas en particular. La Fiesta Grande de Tarija gira en torno a los chunchos promesantes y todo lo que tiene que ver con ese patrimonio en tanto que el caso de la Ichapekene Piesta es excepcional, puesto que está integrado por “48 grupos de bailarines y personajes enmascarados (Enatirimaikaraiana) que forman una larga procesión de humanos y no humanos que realizan coreografías al son de antiguos instrumentos nativos (chuyu’i, dulcián, yuruh’i, chiri, cáyure, chiriqui)”. Esta última ha presentado un primer catálogo de esos grupos y está trabajando en una segunda catalogación con el fin de definir su carácter y manera de presentarlos al público. A esta fiesta concurren macheteros de algunos lugares del Beni.
Aunque tienen características propias, las “multidanzantes” se parecen en su espectacularidad y en la organización de las danzas que son interpretadas en sus correspondientes fiestas mediante agrupaciones denominadas “fraternidades”.
DANZAS NACIONALES
Las seis danzas que son interpretadas y ejecutadas en las cuatro festividades “multidanzantes” de referencia son las siguientes: Diablada, Morenada (y sus variantes Reyes Morenos, Morenos Achachis y Thanta Morenos), Tobas, Caporales, Tinkuy (con su variante tinkus) y Llamerada (y su variante llameros),
Existen otras danzas que también aparecen en más de una festividad y estas son Waka Wakas (y su variante Waka Thokhoris), Phujllay y Negritos que están registradas en todas las festividades “multidanzantes” menos el Carnaval de Oruro. Suri sicuris (y su variante suris), Tarqueada y Potolos están presentes en todos, menos en Gran Poder.
Otras danzas aparecen en hasta dos festividades “multidanzantes”: Kullaguada o Cullaguada; Antahuara o Antawara (Oruro y Gran Poder); Kallawayas (Carnaval de Oruro y Guadalupe); Wititis (Carnaval de Oruro y Ch’utillos) y Carnaval chicheño, calcheños, mineritos, chapacos (y sus variantes rueda chapaca y estampa chapaca), salay, saya afroboliviana y moseñada (Ch’utillos y Guadalupe).
DANZAS DEL CARNAVAL DE ORURO
Al momento de inscribirse en la lista representativa del PCI, el Carnaval de Oruro registró un total de 18 danzas, según consta en el formulario de candidatura que fue proporcionado por el investigador Mauricio Alfaro.
El documento lleva el título de “Formulario de candidatura para la proclamación del Carnaval de Oruro como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” porque así fue como se presentó. En el cibersitio oficial de la Unesco, se confirma que el Carnaval de Oruro fue “Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”, pero fue “proclamado originalmente en 2001”.
El formulario tiene 105 páginas en total y merece ser estudiado con atención, puesto que sitúa los orígenes del Carnaval de Oruro en las culturas prehispánicas que habitaron el actual altiplano orureño, como los milenarios urus, y refiere a la festividad del Ytu, que también es anterior al coloniaje.
En lo que se refiere a las danzas, las que enumera en una lista de 18 son las siguientes: La Diablada, La Morenada, Los Tobas, Los Caporales, Los Tinkus, Los Incas, Los Llameros, La Kullawada, Los Suri Sicuri, Antahuara, Ahuatiri, Zampoñeros, Tarqueadas, Kantus, Kall.awayas, Wititis, Los Potolos y Los Doctorcitos.
Casi al final del documento está el registro de las 47 fraternidades que estaban vigentes entonces, con los correspondientes datos de identificación y origen.
Con esas danzas, fue posible elaborar el detalle de las que Bolivia registró en la lista del PCI y se puede revisar en el cuadro . En esas listas ya están incluidas el Phujllay y el Ayarichi, que fueron inscritas individualmente en 2014.
DANZAS PUBLICADAS
En un trabajo no coordinado de registro de las danzas bolivianas, varios investigadores han dedicado parte de su vida a estudiarlas y publicar los resultados de ese trabajo, pero generalmente dedicándose a una o algunas en particular. Por ejemplo, Marco Antonio Flores Peca se dedicó al estudio del Tinkuy mientras que Cristóbal Corso Cruz ha publicado trabajos en prensa de danzas como Liberia o La Mariposa. La inscripción de la Festividad de Ch’utillos en la lista del PCI se basó en “El gran libro de Ch’utillos” de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).
Pero los trabajos que más luces han dado, por abarcar a la mayoría de las danzas conocidas son “No se baila así nomás”, un trabajo en dos tomos de Evelin Sigl y David Mendoza Salazar, publicados en 2012, y “Bolivia en Movimiento”, que Patricia Ballivián Salek presentó en 2018.
La obra en dos tomos es un estudio sociológico y antropológico que se extendió por 30 años y “reúne 240 danzas folklóricas y autóctonas en un solo texto”, aunque muchas de ellas son el mismo baile y, al momento de transcribir el cuadro No. 2, se eliminó algunas que son consideradas repetidas. Eso dejó 178 danzas en las que todavía se puede ver nombres iguales, pero luego de haberse verificado que no son las mismas.
El libro de Ballivián incluye 355 danzas de los nueve Departamentos de Bolivia y fue elaborado en años en los que su autora recorrió la geografía nacional.




















