Mariangela, creadora de Brújula, ayuda a los estudiantes a decidir su camino con dirección
Elegir una carrera puede ser una etapa de mucha incertidumbre. Los padres, docentes, amigos y la familia preguntan “¿qué vas a estudiar?”, una pregunta que para muchos jóvenes puede resultar engorrosa porque aún no lo saben o no tienen una idea clara de lo que harán al concluir el colegio. Esto último sucedió con Mariangela Cavero, quien tras vivir momentos difíciles a causa de no saber qué estudiar creó Brújula y actualmente ayuda a otros jóvenes a tomar una decisión con dirección.
Para Mariangela, elegir una carrera con conocimiento profundo de la personalidad, gustos, intereses, el entorno y realidad es elegir un proyecto de vida relacionado con cada persona. “Para eso es necesario que te conozcas, descubras quién eres y qué te gusta”. No alcanza con buscar información sobre las carreras ni con realizar un test de orientación vocacional.
Creativa, sensible, curiosa y muy cariñosa. Así se define la joven de 25 años, quien en esta entrevista cuenta su experiencia sobre cómo, de pensar que “estaba arruinando su futuro”, pasó a ser una guía para los demás con Brújula.
—¿Cuál es tu historia?
—Nací en La Paz y viví allá 12 años de mi vida, luego me mudé a Cochabamba, donde vivo actualmente. A lo largo de mi vida practiqué muchos deportes, también fui modelo de La Meson, me gradué del colegio Tito’s Place y posteriormente entre a la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. Ahí estudié la carrera de Administración de Empresas gracias a la beca Bachiller. Me gradué en 2020 y el mismo año, en octubre, lancé Brújula al público por primera vez.
—Cuéntanos sobre tu proyecto. ¿Qué te impulsó a crearlo?
—Lo que me impulsó a crear Brújula fueron todos esos sentimientos de frustración, miedo, esos días en los que sufría por no tener un paso a paso de lo que quería hacer. Toda esa incertidumbre y confusión que sentía cada vez que me sentaba frente a todos los folletos y mallas curriculares de infinidad de carreras que me daban para ayudarme a decidir.
Esas noches en las que lloraba sola en mi cama porque ya no quería hablar más del tema y, claro, la sorpresa que me llevé al llegar a la universidad y encontrar a tantas personas que tampoco sabían por qué habían escogido su carrera. Creo que ésa fue la semilla, pero la decisión la tomé poco después de un intercambio que hice a la ciudad de Barcelona, donde gracias a mi constante curiosidad por escuchar las historias de cómo las personas escogieron qué querían hacer el resto de su vida, me llevó a conocer otras herramientas que se usaban en sus países para apoyar a los jóvenes en esta decisión.
Cuando escuché de todas las oportunidades que otras personas tenían para escoger una carrera, dije: “Esto lo tengo que llevar de alguna manera a Bolivia, yo necesitaba exactamente esto”.
—¿Cómo describes tus últimos años en el colegio y la universidad?
—Si bien tuve momentos increíbles gracias a mis compañeros de curso y a las experiencias que conllevan el terminar la etapa del colegio, tuve muchos momentos “oscuros”. En mi curso éramos sólo nueve personas y yo era la única que no tenía una idea clara de qué iba a hacer al salir del colegio. Sentía que con tan sólo 18 años ya estaba fallando en la vida y que probablemente estaba arruinando mi futuro por no tener todo tan claro como mis compañeros.
Al entrar a la universidad, ese sentimiento fue calmándose con el tiempo. Encontré a más personas que como yo no tenían una idea muy clara de por qué estaban estudiando la carrera que escogieron, pero que estaban dispuestos a descubrirlo a lo largo de los años de la universidad.
—¿Tuviste inseguridades o condiciones para agradar a otras personas al elegir tu carrera?
—Inseguridades, miles; pero en mi caso las exigencias, presiones y críticas eran mías, no de terceras personas.
Tuve mucha suerte en que mis papás nunca me pusieron dentro de una cajita de la cual no me dejaran salir. Mi problema era que tenía tantas posibilidades y opciones que llegué a perderme entre todas ellas. Ahora que lo pienso, era obvio que me iba a perder porque no sabía que las preguntas que necesitaba responder no tenían nada que ver con la pregunta que escuchaba todos los días: “¿qué quieres estudiar?”.
—¿Cómo encuentras tú esa brújula?
—Teniendo claras mis prioridades. Para identificarlas, necesito siempre preguntarme quién soy, qué es lo que estoy buscando ahora y cómo puedo llegar a eso con las herramientas que hoy tengo. Creo que es muy difícil saber a dónde quieres ir si ni siquiera sabes dónde estás hoy en día.
—¿Crees que es importante y necesario consultar con un psicólogo o realizar un test de orientación vocacional?
—Creo que es muy importante tomar este cambio como una oportunidad para analizarte y hacer una retrospectiva de tu vida, lo que te sirvió hasta ahora y de lo que quieres cambiar. En mi opinión, no existe una receta perfecta para todos; pienso que hay personas que nunca llegan a necesitar de ayuda externa, a otros les pueden servir algunas de esas herramientas (psicólogos o tests vocacionales) y otros necesitan otro tipo de ayuda. Sea cual sea tu caso, trata de probar diferentes tipos de ayuda hasta que encuentres con la que te sientas más cómodo.
—¿Cuál es el plus que tiene Brújula?
—Brújula tiene varias ventajas: la primera es que no sólo te ayuda a encontrar lo que estudiarás; te ayuda a conocerte y a que descubras que eres capaz de hacer muchas más cosas que sólo una carrera. Aprender a tomar una decisión informada y a identificar qué factores son para ti importantes tomarlos en cuenta.
También tiene la ventaja que no depende de ninguna universidad o institución, por lo que puedo asegurarte imparcialidad ante tu decisión.
Y la última que quiero mencionar es que el proceso que llevamos no tiene ningún test vocacional, de aptitudes o cualquier otra técnica psicológica. Junto con nuestros estudiantes, trabajamos en analizar y cuestionar las razones detrás de las opciones que tienes. Y una vez que encuentran esa razón, los ayudamos a que comprendan que existe más de una carrera universitaria que puede llevarlos a cumplir su objetivo. Posteriormente, ellos escogen la carrera que esté dentro de tus posibilidades.
—¿Cuál es tu consejo para aquellos jóvenes que aún no deciden qué estudiar?
—La vida no se acaba si comienzas una carrera y en algún punto te das cuenta que cambiaste de dirección. Aprovecha este momento para conocerte, para aprender herramientas que te ayuden a cuestionarte hoy y siempre. Busca ayuda si la necesitas, no ganas nada callando todas tus dudas y miedos, te sorprenderías si supieras que hasta la persona que más admiras en algún momento tampoco supo qué estaba haciendo con su vida.




















