
RAÍCES Y ANTENAS
El proceso de desaceleración de la economía boliviana ha tenido un respiro en el primer semestre de 2018. Recapitulemos la historia corta. El año 2013, el Producto Interno Bruto (PIB) llegó a su pico máximo del periodo de bonanza, creció al 6,8%. Posteriormente, año a año, el aparato productivo se fue deteniendo de manera sistemática, hasta llegar al 4,2% en 2017. La ralentización de la economía nacional fue negada en siete idiomas y barnizada con una cansina propaganda desde el punto más alto del ego oficialista.
El proceso de desaceleración de la economía boliviana ha tenido un respiro en el primer semestre de 2018. Recapitulemos la historia corta. En 2013, el Producto Interno Bruto (PIB) llegó a su pico máximo del periodo de bonanza: creció al 6,8 por ciento. Posteriormente, año tras año, el aparato productivo se fue deteniendo de manera sistemática, hasta llegar al 4,2 por ciento en 2017. La ralentización de la economía nacional fue negada en siete idiomas y barnizada con una cansina propaganda desde el punto más alto del ego oficialista.
Escribo para que me escuchen. Escribo para dialogar con el presente y el porvenir. La palabra trazada deja memoria en el tiempo. A la palabra hablada se la lleva el viento, especialmente, si éste se origina en Villazón, la patria de los aires pendencieros. La palabra escrita permite que las generaciones del futuro conozcan las ideas del presente.
Escribo para que me escuchen. Escribo para dialogar con el presente y el porvenir. La palabra trazada deja memoria en el tiempo. A la palabra hablada se la lleva el viento, especialmente, si éste se origina en Villazón, la patria de los aires pendencieros. La palabra escrita permite que las generaciones del futuro conozcan las ideas del presente.

