
RAÍCES Y ANTENAS
El futuro ya no es tan luminoso. Se está produciendo una inflexión en la economía y la política en toda América Latina y al parecer Bolivia no será la excepción. Es el implacable vaivén de la historia. La pregunta que mucha gente se hace, con legítima preocupación, es: ¿si hay vida económica después del evoeconomics? ¿Qué vendrá después de 2020? Por supuesto el oficialismo no ve futuro después de Evo Morales. Para ellos el porvenir, sin el líder, es la segura vuelta a la noche más oscura del neoliberalismo.
El discurso oficial ha dado un salto cualitativo rumbo al delirio ideológico sobre los resultados económicos, sociales y políticos de los últimos 11 años. En la narrativa épica del proceso de cambio, no siendo suficiente haber superado con creces el periodo neoliberal, ahora se apunta a mostrar que en los últimos tres periodos del presidente Morales se hizo mucho más y se superó cualquier resultado de toda la historia republicana de Bolivia. Es decir, que se abran las avenidas de la historia y que los espejos se inclinen avergonzados: En 11 años sí hizo mucho más que 180 años.
Una de las características más preocupantes del imaginario político construido en los últimos 10 años es la fuerte y sistemática desvalorización del capital humano. Éste es un tiro en el pie.
Un discurso político muy común, que pregona el populismo, es que para llegar a la cima del poder no son necesarios el estudio, el sistema, los libros o los diplomas. Esta prédica mengua la conexión que debe existir entre ciencia de la administración pública y la política, como acción ciudadana.

