
ENERGÉTICA
Bolivia ha tenido un ciclo espectacular de bonanza económica con ingresos rentistas, basado principalmente en exportaciones de gas natural. Recordemos que a partir de 2007, y hasta 2014, los precios internacionales para el gas natural de exportación comienzan una escalada sin precedentes.
La corrupción es una execrable lacra que azota a la humanidad. Hace que la riqueza se concentre en pocos y la pobreza en muchos. Genera malestar y desvirtúa valores fundamentales como el esfuerzo, el estudio, la innovación y el trabajo arduo y honesto.
Si a la existencia de corrupción, le sumamos proyectos ejecutados por empresas estatales con ineptitud, con deficiencias de calidad, no productivos y sostenibles por falta de mercados, el impacto para los ciudadanos resulta tremendamente perverso. Eso ha ocurrido en el sector energético ecuatoriano.
Gran parte de la bonanza económica que hemos vivido y disfrutado los bolivianos, particularmente en estos últimos 12 a 15 años, se la debemos a los fabulosos ingresos que hemos percibido por las exportaciones de gas natural a Brasil.
Nuestro más sincero reconocimiento a Hugo Peredo, Herbert Müller (Que En Paz Descanse), Mario Camacho y muchos otros que escapan a mi memoria y que, con bastante ingenio y tenacidad, nos dieron un excelente contrato de compra venta de gas natural a Brasil y mejores días a todos los bolivianos.

