
CON LOS PIES EN LA TIERRA
¿Sabe usted qué le conviene más a su familia y a nuestro país? ¿Mantener el tipo de cambio para controlar la inflación? ¿Aumentar el endeudamiento para reducir el déficit? ¿Devaluar la moneda para crear empleo?
Sin duda, la jerga económica que predomina cuando se tocan estos temas puede ser intimidante para las personas de a pie, pero, lamentablemente, las decisiones políticas que se toman al respecto afectan nuestras realidades y las de nuestros hijos.
Frente a la urgencia de reactivar la economía, las opiniones coinciden en que la prioridad es inyectarle recursos al más corto plazo posible. Coinciden también en que, para contar con los recursos necesarios, se debe recurrir a créditos mediante las líneas de financiamiento de organismos multi y bilaterales. Más allá de diferencias en relación a los montos que se estiman necesarios –entre 1.500 y 8.000 millones de dólares–, hay otros temas vinculados que se mencionan sin ser debidamente analizados y sobre los cuales se necesitan acuerdos.
Carlos Mesa, candidato de Comunidad Ciudadana (CC), está en segundo lugar en intención de voto; participó en el encuentro de la FAM-CUB y en el debate nacional del domingo 4 de octubre.
Luis Fernando Camacho, candidato por la alianza Creemos, está tercero en intención de voto; participó en el encuentro de la FAM-CUB pero no asistió al debate nacional del domingo 4 de octubre.
Ha sido muy bienvenido, después de 18 años, el debate entre candidatos presidenciales. Si bien hemos tenido dos encuentros, el organizado por la FAM y la CUB es un ejemplo de lo que no es un debate: fue claramente sesgado hacia uno de los participantes, y recurrió a preguntas personalizadas para “resaltar al mensajero, no para debatir los mensajes”, anulando el objetivo central de un debate: conocer y comparar todas las opiniones sobre un mismo tema.
Los pocos intentos de debate sobre la economía entre políticos han fracasado casi antes de su inicio porque las partes se descalifican mutuamente con etiquetas como “neoliberal” o de “izquierda infantil”. Zanjemos el tema para tener debates sobre temas relevantes y, sobre todo, evitarnos, en el debate electoral, el aburrimiento de las muletillas repetidas.

