
DESDE LA TRINCHERA
En la actualidad hay indicios parecidos a los de aquel tiempo. Y a semejanza de las placas tectónicas submarinas y los volcanes con sus pausas cíclicas, se van acumulando factores que en algún momento pueden explotar hacia fuera. Varias causas indujeron a los jóvenes a asumir la rebelión. Es el tiempo de los hippies, de la minifalda, de la disconformidad con todo y con todos; el de la crisis existencial y metafísica, el de la ciencia que hizo del mundo “un manicomio de muros cromados”.
Esta historia parece haber salido de la pluma de Edgar Allan Poe, el creador del cuento terrorífico. Jonathan recién empezaba su carrera, y en torno a su trágica desaparición se armó un enredo de la gran seven, como diría Paulovich. La teoría de las cadenas frágiles, que se rompen fácilmente, ha ido cobrando en los pasados días una dramática evidencia. ¿Para qué sirven esas cadenas? ¿Sólo para romperse?
Falta algo más de un año para saber quién será el próximo inquilino del Palacio Quemado o del otro, pero ya los aprestos han comenzado. ¡Qué suerte tiene don Evo! Nada más efectivo que la fragmentación de los opositores para apoyar su virtual candidatura. Dizque ya son 12. ¿Y por qué hay tantos?, se le preguntó a un aspirante; a lo que éste respondió: cada cabeza de las “juntuchas” quiere ser presidente. Ahora no sólo se trata de instalarse en la antigua casona sino de disfrutar del faraónico palacio nuevo. ¡Realmente la tentación debe ser grande!
La virtual campaña pre electoral ya está en marcha, y está en función de los que quieren madrugar al enemigo. Pero la sorpresa ahora es la presencia de un humorismo satírico. No es costumbre gastar esas bromas; al contrario, somos fríos, adustos y solemnes como las montañas de los Andes. Esta vez parece que la campaña ha de ser no sólo original sino también pintoresca. Esa cara tiene desde ahora.
Mediante la Ley 988, promulgada el primero de noviembre del año pasado, se “declara el 12 de mayo de cada año Día Nacional de la Escritora y del Escritor Boliviano, como justo reconocimiento –dice el texto parlamentario– a los escritores y poetas que aportan y contribuyen a la riqueza documental de la producción literaria nacional”. El gestor principal del engorroso trámite fue Eliseo Bilbao, presidente de la Unión Nacional de Poetas y Escritores de Cochabamba.
El lunes recién pasado se celebró (¿se celebró? bueno, es un decir) el Día Mundial del Libro. Las estridencias de la politiquería nacional, de mano con la corrupción y el narcotráfico, casi no dejan espacio para otra cosa; son los protagonistas de esta hora. Total, así son las cosas. Con el libro se recuerda también al que dejó en él, al escribir, un pedazo de su vida. Aunque no sea famoso tuvo el bizarro gesto de escribir y publicarlo. Libro y autor son compañeros de aventura.
Antes de ahora imperaba en Bolivia la “calma chicha”, como diría un socialista del siglo XXI. Ya de por sí parecía rara la discreción de la escolaridad, aun llevando a cuestas el “modelo educativo socio comunitario productivo”. Los descontentos ya no salen a las calles, es de suponer que perciben mejor salario. Pero a veces la rebelión tiene otros motivos, como la parda uniformidad de la masa burocrática. No hay líderes, menos en la política. De ahí que se piense en la escuela; allí debe empezar la formación de los nuevos ciudadanos que precisa el país.
Antes de ahora imperaba en Bolivia la “calma chicha”, como diría un socialista del siglo XXI. Ya de por sí parecía rara la discreción de la escolaridad, aun llevando a cuestas el “modelo educativo socio comunitario productivo”. Los descontentos ya no salen a las calles, es de suponer que perciben mejor salario. Pero a veces la rebelión tiene otros motivos, como la parda uniformidad de la masa burocrática. No hay líderes, menos en la política. De ahí que se piense en la escuela; allí debe empezar la formación de los nuevos ciudadanos que precisa el país.
Algún elemento oculto hay en esa actitud desaprensiva. En lugar de esperar con serenidad el resultado, les escuece la lengua para decir cualquier cosa. En el mejor de los casos, lo que decida el tribunal no es el fondo del problema. A estas alturas, parece bastante claro que a la hora de tocar ese “fondo” es necesario contar con un nuevo líder calificado por su idoneidad diplomática. Entre los que fueron a Holanda, como turistas o como “expertos”, ninguno reúne esa condición.
Aunque los políticos son poco fiables, el asunto de La Haya es cosa seria. El Estado Plurinacional, a nombre de Bolivia, puso a la mesa la última carta brava. Ahora se espera el fallo con optimismo triunfalista. Por su parte, Chile ratificó su posición ya definida: “nadie nos obligará a negociar el mar; mucho menos con soberanía”. Bolivia fue hasta Holanda en busca de diálogo y el Tribunal de la CIJ advirtió que no irá más allá de lo solicitado.

