
JOSÉ GABRIEL ESPINOZA YÁÑEZ

CANDELARIA

PATIO INTERIOR
Entre fascinante y con un dejo repulsivo, el paralelismo entre Donald Trump y Evo Morales no cesa. Se parecen, realmente, como dos gotas de agua invertidas y también a la hora de su final se desempeñan –y despeñan– con un mismo guion. Esta vez, sin embargo, para solaz, goce y disfrute del espectador, pues ambos, ya también, van perdiendo en toda la línea.

RODRIGO ARAMAYO PIZARRO

RECUERDOS DEL PRESENTE
Desde que el cocalero Morales retornó al país se pusieron a sus órdenes, muy serviles, los fiscales, los jueces, y algunos medios, pero ocurre que el pueblo, el país verdadero, sólo le lanza mensajes de repudio, además de algunas sillas.
Que haya tenido que escapar de una reunión de masistas en Lauca Ñ, Shinahota, en el corazón del Chapare, es el colmo de los colmos, es la demostración de que, de veras, el país no lo soporta más.

FERNANDO BERRÍOS AYALA

DESDE LA TRINCHERA
A los historiadores les interesará mucho, tal vez hasta le dediquen un capítulo especial bajo del título de Las lunas o Los lunáticos de la politiquería boliviana. Y a medida que aquellos avancen en sus pesquisas, nada raro que prefieran lo último; es decir, dirían “los lunáticos del tiempo electoral”; atentos a que sólo a quien le falle la mollera puede ir detrás de un candidato que quiere ser gobernador o alcalde, no obstante que la cleptomanía se halla en pleno auge, y ataca sin tregua, igual que el virus fantasma.

PROJECT SYNDICATE
LONDRES – ¿Cómo deberían las familias financiar los gastos producto de la pandemia? El Ministro de Hacienda de un gobierno conservador propone que debería ser con más ayuda del Estado. Gracias, pero no gracias, responden los miembros del Congreso del país. Las familias pueden utilizar sus propios fondos acumulados en cuentas previsionales, y el Gobierno debería darles acceso a dichos fondos.

DESDE LA REDACCIÓN
una postura dura contra la corrupción.
Sin embargo, a poco más de un mes de Gobierno de Luis Arce, se viene imponiendo el otro discurso del masismo: el de revancha, de la venganza y el del ajuste de cuentas.
Poca o ninguna muestra ha dado el Gobierno de que haya entendido las palabras del Vicepresidente, mucho menos aplicarlas como política de Estado.


