Depresión e intestino, ¿cuál es la relación?
Nuestro intestino es nuestro segundo cerebro y hay muchas pruebas que lo demuestran. Cerebro e intestino están conectados, explica el cirujano André Villalpando Adriazola y afirma que es necesario entender que ambos son importantes, porque cada uno de ellos ejerce funciones que se complementan en pro de un funcionamiento armonioso del organismo.
“No es en vano que el intestino fue reconocido como nuestro segundo cerebro.
La pregunta es: ¿qué controla?, ¿tendrá poder sobre nuestros pensamientos?…de cierta manera, sí.Este segundo cerebro (intestino) es llamado “sistema nervioso entérico” (SNE) en el que existe una diversidad de neuronas y practicamente todos los neurotransmisores del sistema nervioso central. El SNEes responsable de regularfunciones digestivas, inmunológicas, hormonales y metabólicas”.
DISBIOSIS INTESTINAL
La disbiosis es un desequilibrio de la microbiota (bacterias del “bien” y del “mal” que habitan nuestro intestino), éstas protegen este órgano, explica Villalpando.
Esta alteración puede provocar desde un transtorno emocional como depresión, ansiedad, hasta desnutricion, sobrepeso, pancreatitis aguda, esofagitis, infecciones urinarias, alzheimer e inclusive cáncer.
Si sufre síntomas como estreñimiento crónico, distención abdominal, gases y diarreas frecuentemente, preste bastante atención porque podría tratarse de una disbiosis. Son síntomas comunes, pero no son normales; este desequilibrio puede traer graves consecuencias para su salud.
Una de las formas más comunes de desequilibrar la microbiota es a través de una alimentación inadecuada y el uso de medicamentos de forma frecuente, principalmente antibióticos, ya que estos no sólo matarán las bacterias del mal, sino también a las bacterias del bien. El cirujano aconseja tomar probióticos y prebióticos, si es que le prescribieron antibióticos, para minimizar los efectos adversos.
PRODUCCIÓN HORMONAL
El intestino tiene un papel fundamental en la produccion hormonal, en éste se produce la mayor parte de los neurotransmisores que regulan un enorme número de procesos fisiológicos. Por más extraño que pueda parecer, las hormonas y moléculas esenciales para las funciones cerebrales son producidas en el intestino, dice el especialista, como
serotonina, dopamina, melatonina, gastrina, grelina, glp-1. Estas sustancias cumplen funciones importantes; como la melatonina, que controla el peristaltismo (ritmo intestinal), regula la absorción de macronutrientes, aporte sanguíneo, producción de citocinas antiinflamatorias, entre otras varias funciones.
El desequilibrio en la microbiota puede afectar la fisiología como un todo, inclusive la salud mental. En este “segundo cerebro”, órgano que produce más del 90 por ciento de la “serotonina”, un poderoso neurotransmisor responsable por conducir los impulsos nerviosos y regular el estado de ánimo, actúa a nivel del ciclo circadiano (sueño), apetito, sensibilidad al dolor, cognición y varias otras funciones.
Es precisamente por esta razón que podemos afirmar que la depresión tiene su origenen el intestino, desencadenada por la baja producción de neurotransmisores como serotonina y dopamina. Funciona así: para producir serotonina necesitamos de triptófano, que es un aminoácido esencial (no es producido en el cuerpo humano), vitamina B3 y magnesio, que también hacen parte de este proceso. Para que nuestro cuerpo funcione bien es importante que, entre otros factores, los niveles de serotonina estén equilibrados.
EQUILIBRIO
El cuerpo humano es una máquina perfecta cuando está en equilibrio, al sufrir alteraciones comienza a enviar “señales” que no necesariamente son síntomas específicos, entre ellos podemos mencionar la baja concentración, insomnio, malhumor y cambios en el apetito.
Este escenario es propicio para que se pueda activar el desencadenante de genes hasta llegar a estar “adormecidos o inactivos” como en la depresión.
La dopamina es otro neurotransmisor importante, que juega un papel crucial en el comportamiento, función cognitiva, estado de ánimo, sueño, aprendizaje, sensación de bienestar y atención.
Estimula también la sensación de felicidad ante situaciones agradables, es decir, que junto con la serotonina trabajan en equipo para mantener los neurotransmisores en niveles adecuados, que es sinónimo de calidad en cuanto a la salud mental.
La depresión puede ser de origen multifactorial, pero la influencia del intestino es “fundamental”. La mejor forma de evitar ese y otros problemas de salud, como enfermedades autoinmunes y tantas otras, sería mantener su intestino saludable con alimentos orgánicos de calidad, dejando de lado aquellos industrializados, superprocesados, enriquecidos, llenos de productos químicos que sólo contribuirán de forma negativa a su salud.
Hipócrates, considerado el padre de la medicina, ya decía “que tu alimento sea tu remedio y que tu remedio sea tu alimento”.

























