Ariel Basteiro: “El ADN que hay entre nuestros pueblos nos convierte en hermanos”
Ariel Basteiro, que ejerció como embajador de Argentina en Bolivia en dos periodos, destaca el trabajo conjunto realizado entre los dos gobiernos, resaltando la cooperación en diversas áreas. Durante su gestión, también impulsó iniciativas culturales, un aspecto que considera importante para fortalecer los lazos bilaterales. En una entrevista con la Revista OH!, el exdiplomático se refiere a su labor y lamenta que, actualmente, las diferencias ideológicas hayan reducido la cercanía entre ambos países.
- Cumplió dos gestiones como embajador y recibió la condecoración de la Legión de Honor Mariscal Andrés de Santa Cruz. ¿Cómo describe esos años?
- Fueron muy buenos. Era fácil llevar adelante una gestión exitosa como embajador, toda vez que la relación entre nuestros gobiernos y presidentes era muy estrecha, de mucha amistad, cooperación e intercambio comercial con una visión similar en cuanto a cómo tenía que estar posicionada Latinoamérica a nivel mundial y donde se trabajaba para el bienestar de nuestros pueblos.
Fui embajador entre el 2012 y 2015, en ese periodo gobernaba en Bolivia Evo Morales y Cristina Fernández de Kirchner, en Argentina. Y nuevamente entre 2021 y 2023 con el gobierno de Lucho Arce y Alberto Fernández. Así que, en el segundo periodo, ya venía con experiencia, con conocimiento del terreno y de la idiosincrasia boliviana. Un dato también particular era que conocía y había mantenido una buena relación con funcionarios del primer periodo que posteriormente eran ministros o tenían cargos de importancia, incluso con el propio Lucho Arce, a quien conocí siendo ministro de Economía. Manteníamos reuniones por temas de intercambios comerciales entre nuestros países.
A raíz de ello ya había un vínculo y un conocimiento previo que hacía más sencilla la relación y gestiones que uno tenía que llevar adelante. En esos periodos, porque lo mencionaste y porque es algo que yo no promuevo, me dieron la mención de Mariscal Santa Cruz y el Cóndor de los Andes, con lo cual, en algún momento, en la Cancillería me decían que era el único caso de un extranjero que tenía las dos condecoraciones más importantes que da la nación boliviana.
- ¿Qué sintió al saber que le otorgaron estos reconocimientos?
- Primero, sorpresa y después creo que era el reconocimiento a esas gestiones que habíamos llevado adelante, donde, al margen de representar a mi país, también tenía como objetivo que a Bolivia le vaya bien. Así que satisfecho por el deber cumplido.
- Durante su gestión, ¿cuáles considera que fueron los logros más destacados en la relación bilateral entre Argentina y Bolivia?
- Muchos y muy importantes, empezando por un acuerdo que se firmó en junio o julio del 2023, en Iguazú, un pacto de hermandad entre Argentina y Bolivia, algo que nunca se había firmado. Es normal que los países tengan este tipo de acuerdos, pero llamativamente no existía entre Bolivia y Argentina, al margen de la histórica relación estrecha entre ambos países. Ese pacto de hermandad abrió acuerdos en un montón de campos migratorios, comerciales, sociales, de ayuda y promoción comercial.
Fue un acuerdo que me sorprendió porque me enteré que los pasos fronterizos que existen no figuraban o no tenían ningún acuerdo previo. Si bien funcionan como pasos fronterizos con total normalidad desde hace cientos de años, desde la época de la Colonia, no estaban asentados en un papel o en un acuerdo. Fue un poco normalizar u ordenar esa situación que tuvo mucha importancia.
A lo largo de todos los años que me tocó ser embajador, también el tema comercial fue importante. Sabíamos que Bolivia tenía ingresos importantes de divisas que le permitían el desarrollo social, cultural, económico, a partir del gas que Argentina compraba y del intercambio comercial que siempre existió de productos argentinos entrando a Bolivia. Ese balance comercial durante años estuvo a favor de Bolivia porque vendía una cantidad importante de gas a la Argentina y eso también ayudó en el bienestar y en la mejora de la economía boliviana.
Nosotros seguimos con todos los productos que solíamos exportar desde Argentina hacia aquí, convirtiendo a Argentina en el segundo o tercer socio comercial boliviano. Producto de esto también está el tema migratorio que es un elemento que facilita el bienestar y la vida de los bolivianos y argentinos que viven de uno y otro lado de la frontera. Ahí trabajamos y mejoramos las condiciones para facilitar los trámites de documentación y residencias de bolivianos en Argentina y de argentinos aquí, en Bolivia.
- A nivel cultural, ¿qué estrategias implementó para fortalecer los lazos entre ambos países?
- Hicimos muchas actividades culturales; creo que es una fórmula que facilita mucho. Es atractivo traer artistas argentinos, músicos, actores, películas. La embajada se encargó, durante mi periodo, de tener una o dos actividades culturales por semana. Solo durante el gobierno de Áñez no hubo representantes argentinos en Bolivia, porque el gobierno argentino no había reconocido ese gobierno. Pero, durante los siete años posteriores, todas las semanas tuvimos actividades culturales.
En eso trabajamos bastante y logramos hechos trascendentales, como traer a grandes figuras, entre ellos, León Gieco, que estuvo en Santa Cruz y en La Paz. Luisa Kuliok, el año pasado, trayendo una obra de Juana La Guerrillera de Latinoamérica. Y después músicos de envergadura, como Piazzolla, que es el nieto de Astor Piazzolla, con su grupo jazzístico tanguero. Películas de estreno antes de su lanzamiento en el circuito comercial, pudimos hacer conocer y que se viera “El secreto de sus ojos”, una película que ganó el Óscar.
- ¿Cuáles fueron los principales desafíos que enfrentó durante su papel como embajador?
- Una de las cuestiones siempre fue ayudar a que Bolivia y Argentina se entendiesen y, por suerte, como dije al principio, no fue difícil porque los presidentes se apreciaban mutuamente y nos ayudamos a poder cumplir ese objetivo. En verdad, los desafíos fueron muchos al igual que las problemáticas, pero siempre pudimos solucionarlos. Cuando se generó toda la inestabilidad política y por el efecto del golpe, muchos bolivianos estuvieron exiliados en Argentina y ahí todos los movimientos sociales, del cual yo también formo parte, las estructuras políticas de los partidos políticos argentinos ayudaron mucho sin que yo fuese embajador, pero sí trabajamos fuerte para que la democracia se pudiera practicar plenamente nuevamente en Bolivia. Mucho de lo que se logró fue por el trabajo que hicimos en conjunto con los movimientos sociales, con el objetivo de recuperar la democracia.
- ¿Tiene algunos proyectos o actividades próximas para Argentina y Bolivia?
- No conozco hoy la agenda. El gobierno de Milei tuvo o tiene una actitud muy confrontativa y negativa. Existieron intercambios de opiniones públicas muy fuertes de alguna ministra, como Patricia Bullrich, y el propio presidente Milei también tuvo algunas definiciones que no son adecuadas para ayudar a mejorar la relación. Hoy vivimos una situación muy compleja, y eso obviamente puede tirar por la borda todo lo que habíamos avanzado. Todo va a depender más allá de los presidentes.
Yo suelo repetir que el ADN que hay entre los pueblos de Argentina y de Bolivia nos convierte en hermanos reales, nacimos juntos como país, posteriormente la historia hizo que se crearan dos naciones, pero hay una estrecha relación de hermandad entre ambos pueblos. Más allá de las declaraciones de algún ministro, de algún presidente argentino, el pueblo boliviano y el pueblo argentino tienen muy claro que son hermanos y que esa relación no se va a romper.
- En este contexto de cambios políticos, ¿cómo ve el futuro de la relación entre Bolivia y Argentina?
-Es una lástima. Bolivia, por suerte, pudo terminar el proceso de incorporación al Mercosur, algo que también trabajamos mucho durante mis dos gestiones para lograr este objetivo. Hoy en día con la política que tiene Argentina con respecto a la relación con sus países vecinos, no veo un panorama positivo. Creo que está más allá, está ligado a la relación que puedan tener los pueblos, a lo que hagan gobernantes, como Milei, como los ministros que siempre tienen una postura muy negativa de la relación de Argentina con Latinoamérica. La derecha y la extrema derecha, como es el caso de Milei, pretenden y quieren llevar sus relaciones casi únicas con los Estados Unidos o con Europa, olvidándose de que somos parte de una región con la cual nos tenemos que llevar bien y complementarnos.
- ¿Cómo percibe el desarrollo de la comunidad argentina en Bolivia?
- No hay estadísticas para precisar con exactitud cuál es la cantidad de argentinos que vienen a vivir a Bolivia o de bolivianos que van a Argentina. Y mucho más porque también muchos de los bolivianos que viven en Argentina, o tienen doble nacionalidad o tienen hijos que nacieron en Argentina, con lo cual son argentinos de nacimiento, pero también son bolivianos porque las leyes bolivianas lo permiten.
Entonces, cuando viene alguien de Argentina, primero, hay que salir a chequear si realmente no es familiar o de origen boliviano, si es un argentino que se viene a instalar fundamentalmente porque con todas las complejidades que hoy existen en la economía, Bolivia está bastante mejor de lo que hoy estamos sufriendo en el achique y en un ajuste brutal que se está llevando adelante en mi país. Un ajuste a los jubilados, reduciendo sus ingresos al extremo.
Argentina allá por el año 2014-2015 tenía los salarios y las jubilaciones más altas de Latinoamérica. Con el final del gobierno de Cristina, hoy estamos en el último peldaño de salarios y jubilaciones. Eso muestra las posibilidades de que muchos argentinos elijan Bolivia para trabajar o para generar su futuro porque dentro de nuestro país se complica cada vez más la posibilidad de encontrar y de tener un trabajo digno que alcance para llegar a fin de mes.
- ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a los nuevos diplomáticos que asumen el puesto?
- El mensaje es que el pueblo argentino y muchos argentinos seguimos teniendo el beneplácito de encontrarnos con bolivianos y seguir fortaleciendo esa relación. Ningún presidente argentino va a poder modificar esa cuestión porque, vuelvo a repetir, el pueblo argentino se siente hermano y amigo del pueblo boliviano. Así que eso hay que saber aprovecharlo y son procesos temporales. Seguramente vamos a tener una relación plena como la que tuvimos, por lo menos en los periodos que a mí me tocó llevar adelante la representación argentina en Bolivia.