Rakesh Shukla, un ingeniero de software de Bangalore, capital del estado indio de Karnataka, es una persona que tiene un sinfín de lujos y comodidades que asegura “no dan la felicidad ni aportan nada en la vida”. Ante esta situación, decidió utilizar el dinero que derrochaba en coches, relojes y viajes para cuidar de 735 perros abandonados.