Caos vehicular sigue en la Quintanilla, pese a túnel
El caos vehicular en la avenida Oquendo entre plazuela Quintanilla y el puente de la Recoleta persiste a tres meses de la entrega de la primera fase del distribuidor Quintanilla, que costará más de 106 millones de bolivianos.
En horas pico, menos del 10 por ciento de los vehículos que circulan por la zona usa el túnel que conecta la plazuela Quintanilla con la avenida 23 de Marzo o del Ejercito, y que luego lleva a los automóviles hacia la zona de la Muyurina, Pacata y el municipio de Sacaba, según se pudo observar.
Algunos conductores lamentan que los tres carriles de la avenida Oquendo se reduzcan a uno luego de pasar la avenida Ramón Rivero, lo cual hace que se convierta en un cuello de botella para los cientos de vehículos que circulan por esa vía. Todo lo contrario de los objetivos que debía cumplir este distribuidor vehicular.
Licencia ambiental
El representante de la Sociedad de Estudios Urbanos Regionales de Cochabamba (SEUR), Javier Molina, señaló que, en los cuatro primeros contratos modificatorios, el proyecto no contempla “los temas ambientales” que promuevan la protección de los árboles.
Otro detalle que se observó a la construcción del corredor Quintanilla es que tiene un Certificado de Dispensación Categoría III y no así una licencia ambiental que permita un adecuado plan de mitigación ambiental.
Al respecto, el asambleísta Mario Orellana señaló que pidieron informes a la Gobernación para saber por qué se otorgó esa categoría a ese proyecto.
Sin embargo, las respuestas de los funcionarios, según Orellana, es que “el Decreto Supremo 3856 define la categorización de los proyectos”.

























