Del “voto electrónico” y algunos de sus demonios
Hace dos días “Diputados” aprobó en grande y en detalle el proyecto de norma que modifica la Ley de Migración, buscando efectivizar y desburocratizar el proceso de adquisición de la nacionalidad boliviana.
Un avance positivo e interesante para los compatriotas que residen en el extranjero. Pero también peligrosamente sensible para la población boliviana que contempla la posibilidad de aplicar el “voto electrónico” en el exterior, como ya se ha anunciado en las altas esferas gubernamentales.
Varias voces temen que exista tras bambalinas un “fraude” apuntando a los comicios de 2019. Y si bien el garantizar el ejercicio del derecho al voto de los bolivianos y las bolivianas residentes en el extranjero sería un avance importante, esta práctica no parece pertinente en momentos de tanta tensión entre la población oficialista y opositora.
Más aún tomando en cuenta el fracaso del Gobierno al intentar mantener una popularidad que va en franco descenso a causa de decisiones similares tomadas por sus pares en Venezuela, Nicaragua.
Argentina y Brasil, pese a contar con nuevos gobernantes, comienzan a sentir los efectos de las anteriores políticas.
No mantener la decisión de la mayoría que respalda la urgente alternancia en el poder hace que elementos como la corrupción develada en este Gobierno y la unilateralidad que muestra su accionar, pongan en riesgo la estabilidad social, económica y la poca confianza ciudadana que queda en el sistema democrático.
El derecho a la nacionalidad y al empadronamiento son fundamentales. Pero, por ahora, no aplicar la resolución del voto electrónico en el extranjero sería lo más saludable.
Directora de Los Tiempos
Columnas de LUZ MARINA CANELAS ARZE

















