¿Y ahora qué?
Muy hábilmente, el Movimiento Al Socialismo (MAS) nos ha vuelto a colocar a los bolivianos en una encrucijada en su afán de consolidar la candidatura de Evo Morales para las elecciones de 2019.
El as que tenían en la manga los oficialistas, el proyecto de ley de Organizaciones Políticas (LOP), allana con una sola medida -el que los partidos políticos estén obligados a participar en las primarias de enero próximo para que sus binomios compitan en los comicios generales de octubre- la ruta electoral de Morales pese al No del 21F.
La ley, que será promulgada en las próximas horas, obliga en el corto plazo al Tribunal Supremo Electoral (TSE) a definir si la candidatura del Presidente y del vicepresidente Álvaro García Linera es legal. Con esta definición –incierta, pero previsible-, el MAS podrá atajar mucho antes de octubre las protestas y evitar un mayor desgaste de la imagen de Evo.
Los plazos harán imposible de esperar los fallos de las consultas realizadas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra la repostulación del Mandatario.
Las primarias –una acción democrática que hoy tergiversa el MAS- dejan además fuera de juego a la oposición. Por las reacciones, todas tibias, de los opositores se puede concluir que no hay intención de construir una candidatura única, además de que el tiempo es muy corto.
Entonces, ¿ahora qué viene para los ciudadanos? Sin oposición organizada y el MAS apuntalando su proyecto hegemónico los caminos se cierran.
María Julia Osorio
Jefa de Redacción de Los Tiempos
Columnas de María Julia Osorio M.


















