Los medios se salvan. La gente ve que la cultura de la corrupción se arraiga en el país
En país cuya clase política en forma recurrente ha estado marcada por escándalos de corrupción, no es de extrañar que un 49 por ciento de la gente crea que este mal afecta mucho a Bolivia. Tan sólo el 1,3 por ciento, más optimista, no cree que exista corrupción. Los datos corresponden a la encuesta de valores de Ciudadanía, Ceres y Los Tiempos.
Entre las autoridades estatales, locales y funcionarios judiciales, policías, médicos y maestros son las primeras las que peor imagen tienen.
El 49 por ciento de la gente cree que la mayoría de las autoridades estatales son corruptas y un 20 por ciento, más radical, asegura que “todas son corruptas”. En tanto, un porcentaje muy pequeño de la población, el 1,2 por ciento, opina que ninguna es corrupta.
Con relación a las autoridades locales, la percepción de la gente es menos lapidaria que con las autoridades estatales, pero se mantiene una imagen negativa ya que un 41 por ciento piensa que la mayoría de ellos son corruptos. El 3,2 los salva de ser corruptos y un 3,8 por ciento opina que son pocos los corruptos.
Sobre los funcionarios públicos, judiciales, policías, maestros y médicos, las cifras disminuyen notoriamente. Un 15 por ciento dice que todos ellos son corruptos y, para un 41 por ciento, la mayoría de ellos practica ese flagelo.
El 40 por ciento tiene una mejor imagen del funcionario público y opina que pocos son corruptos.
Contrariamente a las autoridades estatales, locales y funcionarios públicos; los periodistas y medios de comunicación tienen una escala de percepción mucho más favorable que todos los primeros en relación a la corrupción.
El 64 por ciento de los encuestados cree que pocos periodistas y medios de comunicación son corruptos. Para el 20 por ciento, todos son corruptos. Un 9,4 por ciento cree que ninguno es corrupto.
Consultados sobre con qué frecuencia piensa que se tiene que pagar un soborno, dar un regalo o hacer un favor a funcionarios con el fin de obtener los servicios que necesita, entre los que creen que frecuentemente (32) y siempre (22) suman un 54 por ciento y entre los que nunca (11) y raramente (34) suman un 45 por ciento. Lo que comprueba que para salir de un apuro con el agente policial o “agilizar” un trámite, la gente tiene muy presente que tiene que dar una “coima”.
Sobre la percepción de riesgo que tiene la gente al momento de dar un soborno, el 24,5 por ciento cree que hay un riesgo muy grande, frente al 3,7 por ciento que dice que no hay riesgo en absoluto. Y consultados sobre si está de acuerdo o en desacuerdo con la afirmación “en general, las mujeres son menos corruptas que los hombres”, el 37 por ciento está en desacuerdo y el 4,3 por ciento está totalmente en desacuerdo. Frente al 45 por ciento que está de acuerdo y el 5,2 que está totalmente de acuerdo.
ANÁLISIS
María Teresa Zegada. Politóloga
Poblaciones difieren sobre aceptación de sobornos
La corrupción es un problema que corroe al conjunto de los Gobiernos alrededor del mundo; sin embargo, en determinados países, sus respectivas poblaciones perciben que existe más corrupción que en otros. Uno de los indicadores es la justificación de la aceptación del soborno por parte de una autoridad en el cumplimiento de sus funciones; al respecto hay países con mayor porcentaje de aceptación a dicha práctica como Sudáfrica o Filipinas que ascienden hasta poco más del 40%, mientras que los que menos la aceptan bordean el 13%. En Bolivia, el 20,5% de la población justifica la aceptación de un soborno, es decir, dicha práctica habría pasado a formar parte del imaginario social respecto a las autoridades del Estado.
Sin embargo, una mirada más minuciosa a las variables internas del país nos muestra que el 49,7% de la población boliviana considera que en Bolivia existe abundante corrupción (en una escala del 1 al 10, le asignan 10 puntos), si a ello sumamos a quienes le asignan valores altos como 8 o 9 en la misma escala, estamos hablando de que más de un 80% de la población boliviana ratifica esta afirmación, lo cual es sin duda un dato alarmante para el país.
En relación con los autores más frecuentes de cometer actos de corrupción, la encuesta señala a las autoridades estatales, pues un 49,1% de la población considera que la mayoría de ellos son corruptos, mientras el 20,4% sostiene que “todos” ellos son corruptos. Les siguen las autoridades locales con un 41,9% y los funcionarios públicos, como la Policía, miembros de la judicatura y otros con un 41,6% que son considerados, en su mayoría, corruptos
Respecto a los actores de la sociedad civil, un 39,2% de la población considera que la mayoría de los ejecutivos de negocios son corruptos, probablemente concientes de que para que exista un acto de corrupción tienen que haber dos partes: el corruptor y el corrompido. Por último, cabe destacar que un 64% de los encuestados considera que “pocos” de los periodistas y medios de comunicación son corruptos, sólo un 20,4% considera que la mayoría lo son.
“En Bolivia, el 20,5% de la población justifica la aceptación de un soborno”





















