Juventus pierde 2-1, pero la llave queda abierta
Oporto derrotó 2-1 a Juventus de Turín en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, ayer en el estadio Do Dragao, un resultado que obliga a la Vecchia Signora a ganar en la vuelta para evitar un nuevo descalabro en la máxima competición europea.
El campeón de los nueve últimos “Scudetti”, que en las tres últimas ediciones de la Champions no ha pasado de cuartos de final, encajó sendos goles en los primeros compases de cada mitad del partido, obra del iraní Mehdi Taremi (2) y del maliense Moussa Marega (46). Federico Chiesa, en el 82, devolvió las esperanzas para la vuelta en Turín.
Cuando apenas habían transcurrido 63 segundos de partido, una cesión comprometida del uruguayo Rodrigo Bentancur a su arquero Wojciech Szczesny fue aprovechada por el internacional iraní para lanzarse al suelo y robar el balón al internacional polaco, anotando el segundo gol más rápido de la historia de la Champions en partido de eliminación directa.
De nuevo la Juve regresó de vestuarios lejos del máximo de concentración. Sólo 21 segundos después de que el árbitro español Del Cerro Grande decretase la reanudación, el lateral Wilson Manafá se internó por la derecha, cerca de la línea de fondo cedió atrás para el delantero Marega, quien controló y de segundas batió por bajo a Szczesny.
Sobre el final, el francés Adrien Rabiot habilitó a Chiesa, quien de primera superó con disparo al arquero Agustín Marchesín (2-1).
Sevilla perdió 2-3 contra Borrusia Dortmund. Jesús Fernández (4) y Luuke de Jong (84) anotaron para los españoles, mientras que Mahmoud Daoud (19) y Erling Haaland (27, 43) culminaron la remontada.





















