El delfín rosado
“Cierto día una señora que tenía una hija quería festejarle sus 15 años con una gran fiesta. La muchacha, muy contenta, comenzó a invitar a todas las personas de su caserío para que fueran a la fiesta. En la fiesta, todos bailaron y a las 12 de la noche llegaron dos gringos, muy blancos y apuestos. La quinceañera se enamoró de ellos.
Ambos gringos tenían puesto un sombrero muy particular. Cuando se sentaron, la muchacha les convidó masato en una tutuma y los gringos comenzaron a beber y se emborracharon. Hacia las tres de la mañana, los dos hombres se quedaron dormidos y la muchacha aprovechó y les quitó los sombreros. Asombrada, ella se dio cuenta de que tenían un hueco en la cabeza y ella dudó de que fueran personas.
Cuando los gringos sintieron que les habían quitado sus sombreros, salieron corriendo de la fiesta y se lanzaron al agua. Un rato después saltó del agua un delfín rosado y la muchacha se asustó. Ella se puso a llorar porque quería a los gringos y se dio cuenta que la habían engañado. Toda la gente quedó muy triste y asustada al ver lo que pasó en el río”.
(Rosa Salazar Sánchez, de Historias de Bufeos).




















