Hay un avance vertiginoso del VIH/sida en el trópico
El trópico de Cochabamba es una zona crítica por el incremento de personas con VIH/sida. De enero a abril, los diagnósticos subieron en un 300 por ciento y en la capital, Cercado, en 40. En Ivirgarzama, en el municipio de Puerto Villarroel, los reportes van en aumento. Otro lugar preocupante es el valle bajo, con un alza de 100 por ciento de los casos, según el Servicio Departamental de Salud (Sedes).
Si bien con la detección se pueden iniciar el tratamiento, la mayor preocupación es asegurar los medicamentos, apoyo psicológico y nutricional.
“Nos preocupa la gran diferencia entre la cantidad de diagnósticos positivos que nos señalaron que refiere el trópico y los pocos que llegan hasta Cercado para recibir su tratamiento”, expresó un médico del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH) que visitó el trópico hace pocas semanas, Iván Herrera.
Siguió: “Hace mucha falta la educación sexual en un lugar donde hay actividad sexual de importancia”.
En 2016, se detectaron 43 casos de personas con VIH/sida, a diferencia de gestiones pasadas donde no se superaban los 10 diagnósticos positivos. Las autoridades identifican diversas causas.
Una es el funcionamiento de lenocinios clandestinos que no toman las medidas de seguridad como el uso del preservativo y el control de carnet sanitario de las trabajadoras sexuales. A ello se suma que el lugar es una zona de tránsito y algunos choferes tienen encuentros sexuales sin protección. Otra causa es la falta de información sobre la enfermedad y poca educación sexual. Todo esto provoca que no se llegue a todos los pacientes.
Tratamiento
“En Bolivia hay más de 18.000 personas que serían portadoras del virus, pero sólo 7.000 están en tratamiento. ¿Dónde está el resto?, ¿falleció?, ¿viajó?”, preguntó el director del IDH en Cochabamba, Édgar Valdez.
Ante la falta de información sobre el lugar donde se encuentran algunos pacientes y si toman o no el medicamento, se corre el riesgo de que se conviertan en transmisores silenciosos. “Es donde hay que atacar”, planteó.
Los profesionales señalaron que es importe tratar a los pacientes de manera integral en su lugar de origen y residencia, pues en muchos casos se necesita un seguimiento hasta lograr la adherencia al tratamiento y el cambio de estilo de vida.
“Ha mejorado el hecho de que ahora sí hay pruebas rápidas que permiten a las personas acceder al diagnóstico. Sin embargo, aún no tienen los medicamentos en los centros de salud de su lugar de residencia, por lo que son referidos a Cochabamba y tienen que venir cada mes para sus controles, y muchos no lo hacen”, afirmó Herrera.
Por su parte, el responsable del Centro Departamental de Vigilancia y Referencia (Cdvir), Ariel Villca, señaló que en algunos casos sí tomaron la decisión de mandar los medicamentos al trópico, cuando el paciente demuestra la adherencia al tratamiento. Sin embargo, son casos específicos. De todos modos, deben acudir cada tres meses para los controles de carga viral.
“Tenemos un paciente que, debido a otros problemas de salud, recibe el medicamento, pero es muy responsable con el tratamiento, así que le mandamos los medicamentos a Villa Tunari. Sin embargo, aún así tenemos que ser muy cuidadosos, porque en una oportunidad decidió doblarse la medicación por iniciativa propia y eso es algo que debemos evitar”, explicó Villca.
Quillacollo
Por otro lado, en Quillacollo también se vive una situación de alerta en el valle bajo. El director del hospital Benigno Sánchez de Quillacollo, Julio Orozco, indicó que en los últimos cinco años se ha tenido un “incremento descomunal”, principalmente, en mujeres embarazadas.
Hace cinco años el hospital no contaba con las pruebas rápidas. Las cuales se utilizan, principalmente, cuando se sospecha de algún paciente. Se ejecutan con la aprobación de la persona.
El director explicó que una vez que se tiene un primer diagnóstico positivo se realiza la segunda prueba rápida. Luego, se remite al paciente al Cdvir para que se finalice con los análisis y confirmar o descartar el diagnóstico. No puede hacer controles ni entregar medicamentos.
Desconcentración
Ante esta situación, el Sedes comenzó un proceso de desconcentración de la atención.
El responsable del Cdvir señaló que este año se busca comenzar con tres hospitales: Cochabamba, Quillacollo y Sacaba. El objetivo es que este proyecto esté listo hasta fin de año. Recién en 2018 se tiene el objetivo de llevar la atención al trópico.
Situación en Quillacollo
El valle bajo es otra región del departamento que presenta un incremento de casos de VIH/sida en un 100 por ciento. Según el director del hospital de Quillacollo, Julio Orozco, el crecimiento fue mayor en embarazadas durante los últimos cinco años.
En la actualidad, cuentan con pruebas rápidas para los pacientes sospechosos o aquellos que lo requieran. Sin embargo, la confirmación del diagnóstico sólo se realiza en el Cdvir.
De igual forma ocurre en todos los centros de salud del departamento. Se cuenta con la prueba, pero el paciente debe llegar hasta el Cdvir para conocer el diagnóstico e iniciar de manera inmediata con el tratamiento.
La asignación de recursos
Mientras tanto, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) solicitó a los municipios que presupuesten en su POA recursos para prevención del VIH. El responsable del programa explicó que varios siguieron la recomendación, pero aún hay otros que no lo hacen.
Según el médico Herrera del IDH, en Ivirgarzama se tiene un ítem denominado “salud”, pero no así de manera específica para la prevención y atención de esta pandemia.
El Sedes, como recursos propios, cuenta con 100.000 bolivianos. Asimismo, recibe apoyo de Unicef, que entrega una cantidad similar. La mayor parte del presupuesto para esta enfermedad proviene del Ministerio de Salud y ronda por los 17 millones de bolivianos. El Banco Mundial apoya con un 20 por ciento para los medicamentos. El municipio de Cercado tiene 600.000 bolivianos.
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HISTORIAS
DISCRIMINACIÓN
Sólo la familia sabe su estado
Paúl (nombre ficticio) tiene 28 años y vive con el VIH desde hace seis años. Recuerda, con mucha pena, los comentarios que escuchaba sobre los portadores cuando recibió el diagnóstico.
“Es muy difícil ser gay y tener VIH. No lo podía creer cuando me enteré, así que decidí preguntar a mis amigos qué sabían sobre la enfermedad para que ver cómo reaccionarían si les decía, pero eso sólo complicó la situación”, contó.
Frases como: “Eso les da a los que son promiscuos” o “es de sucios”, fueron algunas respuestas que llevaron a Paúl a encerrarse y evitar relacionarse con quienes fueron sus amigos durante mucho tiempo.
Hasta el momento, sólo su familia sabe que tiene VIH. Sin embargo, vive en constante temor que alguien lo vea cuando va a hacerse sus controles médicos.
SIN INFORMACIÓN
No quería usar preservativo
Otro portador aprendió que la falta de información puede resultar fatal cuando uno se enfrenta a situaciones de riesgo.
“Nunca había escuchado sobre VIH hasta que conocí mi diagnóstico”, contó.
Richard explicó que no solía utilizar preservativo, porque no le gustaba. Sin embargo, nunca nadie le explicó el riesgo que esto significaba.
“Cuando me enteré, me dieron una explicación larga y profunda. No entendía qué pasaba, cómo me podía estar sucediendo a mí. Luego, busqué en Internet y sentía que me iba a morir. Pensaba: para qué sirve el tratamiento si no me va a curar; yo quería estar bien de nuevo”, explicó.
Sin embargo, finalmente comprendió que con los medicamentos podría llevar una vida relativamente normal, con nuevas prácticas saludables. “Me hubiera gustado saber esto antes”, finalizó.
SISTEMA DE SALUD
Peregrinan por atención
Desesperada y con muchos dolores se encontraba Julia (nombre ficticio) en la puerta de la unidad de Emergencia del hospital Viedma esperando atención durante varias horas. Los médicos le pidieron paciencia ante la falta de espacio que enfrentaban en ese momento. Su salud se deterioraba rápidamente, pues el virus ya se encontraba en una fase avanzada de sida.
Julia se encontraba con una amiga que le ayudaba a buscar espacio en la unidad de Infectología. Sin embargo, no tenían éxito. “Éstas son las situaciones que nos toca atravesar todos los días. Las condiciones en las que debemos exigir la atención de nuestra salud”, reclamaron las dos amigas.
Asimismo, cuestionaron que si la situación se presenta en algún municipio alejado, seguramente sería más complicado, pues se demoraría en llegar a la ciudad hasta poner en riesgo la vida del paciente.
CALIDAD DE VIDA
El estilo de vida cambia
“Uno piensa que es una enfermedad que le puede dar a cualquiera menos a uno mismo, pero cuando uno recibe el diagnóstico las cosas cambian y la vida que llevabas debe transformarse, porque si no te mueres”, contó Luis (nombre ficticio).
Recordó que conoció su diagnóstico, en fase sida, a sus 19 años y hasta entonces le gustaba mucho salir a bailar y compartir con sus amigos. Pero su vida tuvo que cambiar.
“Cuando se tiene VIH, se debe dormir bien, comer una dieta estricta, no consumir bebidas alcohólicas y ser muy precavido con la salud. En realidad, eso deberíamos hacer todas las personas, pero cuando portas el virus estas prácticas son las que te pueden llevar a tener una vida larga”, afirmó.
Ya pasaron 10 años desde el diagnóstico de Luis. Durante ese tiempo sólo tuvo un problema de neumonía y ahora está en fase VIH.
OPINIONES
ARIEL VILLCA, RESPONSABLE CDVIR
Hay gente que deja el tratamiento
Paciente que recibe el diagnóstico comienza el tratamiento. Se hace mucho énfasis en el tema psicológico para lograr la adherencia y que no lo dejen. Lastimosamente, hay muchas personas que se sienten un poco mejor y dejan de tomar.
Los más responsables con sus tratamientos suelen ser los del área rural. No tanto así, los pacientes de Cercado.
Hemos mejorado las condiciones del Cdvir, pero lo que aún nos falta es infraestructura y espacio que estamos gestionando.
JULIO CÉSAR OROZCO, DIRECTOR HOSPITAL BENIGNO SÁNCHEZ DE QUILLACOLLO
Pedimos denunciar la discriminación
Se hace capacitación al personal según la coyuntura. Usualmente se habla sobre VIH/sida durante el Carnaval y Urkupiña, porque además se debe trabajar en prevención con la población.
Sabemos que mucha gente señala que los que más discriminan son los médicos y enfermeras. Pero quiero señalar que si alguien sufriera una situación así, aquí en Quillacollo, puede acudir al Defensor del paciente.
Sin embargo, por el momento, no hemos tenido ese tipo de problemas aquí.
RAISSA TORRIANI, RPTE. COLECTIVO TLGB
Falta trabajar más en educación sexual
Hay mucha falta de educación sexual en el área rural de Cochabamba. En algunas oportunidades fuimos al trópico para brindar algunos cursos de educación sexual. Comenzamos con las mujeres y cuando llegamos a los hombres nos reclamaron. Nos dijeron que no teníamos derecho de hablarles a sus esposas de esas bolsitas (refiriéndose a los preservativos).
Esta situación demostró la necesidad que se tiene de trabajar con mayor énfasis en el trópico y buscar mejorar la educación.

























