El hijo del periodista asesinado deja Arabia Saudita rumbo a EEUU
El hijo del periodista saudita asesinato Jamal Khashoggi, Salah, abandonó junto a su familia el país rumbo a EEUU, después que el Gobierno levantara la prohibición de viajar, anunció ayer la organización Human Rights Watch (HRW).
“Salah y su familia están a bordo de un avión rumbo a (Washington)”, informó a la AFP Sarah Leah Whitson, directora ejecutiva de HRW para Oriente Medio y África del Norte.
Las autoridades sauditas no reaccionaron por el momento, pero Whitson explicó que aparentemente el viaje fue autorizado después que fuera levantada la prohibición de abandonar el país que pesaba sobre Salah.
Premeditado
El fiscal general de Arabia Saudita afirmó ayer, citando información proporcionada por Turquía, que los sospechosos del asesinato del periodista Khashoggi cometieron un acto “premeditado”. La investigación continúa, dijo el fiscal en un comunicado.
Khashoggi, un periodista y opositor saudita, fue asesinado el 2 de octubre dentro del consulado del país en Estambul. Según los responsables turcos, Khashoggi fue asesinado por un equipo de agentes venidos de Riad.
Las autoridades del país, bajo presión internacional, dieron varias versiones. En un primer momento hablaron de una “pelea” y más tarde de una operación “no autorizada” de la que el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, el hombre fuerte del país, no habría sido informado.
En total 18 sospechosos, todos sauditas, fueron detenidos en Arabia y varios altos responsables de los servicios de información fueron despedidos.
APUNTAN AL PRÍNCIPE HEREDERO
La Eurocámara estimó ayer “altamente improbable” que el Príncipe heredero no estuviera al corriente del asesinato de Khashoggi y llamó además a un embargo de armas contra Arabia Saudita.
Por 325 votos a favor, uno en contra y 19 abstenciones, los eurodiputados piden además a los países de la Unión Europea que “se preparen para imponer sanciones específicas contra ciudadanos sauditas” y “sanciones por motivos de derechos humanos” contra Arabia.
Para la Eurocámara, la muerte de Khashoggi se inscribe en “una represión generalizada de defensores de los derechos humanos”.