Boris Johnson recibe un revés implacable de la Corte Suprema
La justicia británica asestó ayer un golpe implacable al primer ministro Boris Johnson al considerar “ilegal y sin efecto” su decisión de suspender el parlamento hasta los días previos al “brexit”, tras lo cual se multiplicaron los llamados a su dimisión.
Johnson, que se encontraba en Nueva York para la Asamblea General de la ONU, afirmó estar “profundamente en desacuerdo con lo que los jueces dictaron”.
“No cabe duda de que hay mucha gente que quiere frustrar el ‘brexit’. Sin embargo, éste es obviamente un veredicto que respetaremos”, aseguró.
Tras tres días de vistas y cuatro de deliberación, once jueces de la Corte Suprema de Londres dictaminaron unánimemente la suspensión parlamentaria como “nula y sin efecto”.
La decisión de “suspender el parlamento fue ilegal porque tuvo el efecto de frustrar o impedir la capacidad del parlamento para llevar a cabo sus funciones constitucionales sin una justificación razonable”, afirmó la presidenta de la Corte, Brenda Hale.
En consecuencia, los diputados volverán al trabajo hoy, anunció el presidente de la Cámara de los Comunes, el conservador John Bercow, quien había denunciado la medida como un “ultraje constitucional”.
Y cuanto se reúnan de nuevo, se anuncia un terremoto político para el controvertido primer ministro, en el poder desde finales de julio.
“Debemos hacer que el Gobierno rinda cuentas de sus acciones. Ahora Boris Johnson debería dimitir”, afirmó el diputado nacionalista escocés Ian Blackford, mientras a las puertas de la Corte Suprema un grupo de manifestantes coreaba “¡Johnson fuera, Johnson fuera!” y un hombre caracterizado como el primer ministro y vestido de preso agitaba una pancarta que decía “¡Culpable!”.
También desde el congreso anual del Partido Laborista en Brighton, el líder de la oposición Jeremy Corbyn llamó al Primer Ministro a renunciar.
“Corbyn está diciendo cosas ilógicas”, lanzó Johnson desde Nueva York, considerando que “lo obvio ahora es organizar elecciones”.
CINCO SEMANAS DE SUSPENSIÓN
Las dos cámaras del parlamento británico vieron sus labores suspendidas durante cinco semanas, entre el 10 de septiembre y el 14 de octubre, o sea, hasta sólo dos semanas antes del “brexit”.
Johnson afirmó que el receso era necesario para preparar y presentar su programa de política nacional, una práctica habitual cuando hay cambio de gobierno, pero que suele prolongarse sólo unos 10 días.
Pero diputados y activistas proeuropeos lo acusaron de haber tomado esta medida para amordazar a sus detractores y conducir al Reino Unido hacia una salida sin acuerdo de la Unión Europea.


























