El poder de los “microbloqueos”
La tendencia de minimizar los resultados del paro nacional efectuado en el país el pasado 21F fue general en las esferas gubernamentales, que tildaron a la suspensión de actividades como aislados “microbloqueos”.
En ese intento de descalificar el accionar y la contundencia de las movilizaciones ciudadanas, incluso hubo un “recuento” de personas y barricadas para hacer referencia al “fracaso” de la protesta.
En este marco, cabe recordar que, como nunca antes en esta década, se trata de la primera reacción colectiva, espontánea, libre y nacional que permitió visibilizar la unidad de la ciudadanía en defensa del voto y la democracia, mostrando además la existencia de una madurez colectiva, consciente de sus derechos, que emerge, tal vez, frente al repudio a la “clase política” corrupta, pero sobre todo abusiva.
Por ello, lo ocurrido a nivel nacional es inédito. En 12 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo, sólo se había registrado un hecho “aislado” en Cochabamba, cuando el 11 de enero “Negro” de 2007 la ciudadanía se volcó a las calles ante el “cerco” efectuado por cocaleros afines al MAS a la ciudad de Cochabamba. Desde entonces, y tras la lamentable muerte de dos afectados, la ciudadanía se había abstenido de participar (y menos reclamar) masivamente en las calles.
Por ello, las dimensiones de este paro cívico nacional, y el poder que de aquí en adelante marcan los “microbloqueos”, tienen connotaciones insospechadas y sin precedentes.
No fue una reacción “pagada”, obligada y menos amenazada, no tuvo líderes ni quiso medir fuerzas. Contó con nuevas formas de comunicación y organización, y mujeres y jóvenes que rompieron esquemas.
Directora de Los Tiempos
Columnas de Luz Marina Canelas



















