El día después de mañana
Leída que fue, persistió en su tenor y se firmó (aprobó). Por mero formalismo. Las cartas de dimisión de los exmandatarios generaron una sesión muy particular en el Legislativo, la que derivó en un bochornoso episodio.
El TCP en su DC 01/2020 evidenció una laguna eminentemente jurídica que promovió el fallo, esto es: renuncia presidencial, sucesión constitucional, convocatoria a elecciones y finalización de periodo legislativo. De allí que se identificó un inminente vacío de poder y sus consecuencias de no restablecer el orden constitucional. La aplicación holística de la “norma principio vs. norma regla” generó una interpretación adecuada respecto de la organización funcional del Estado como base fundamental, que generó, además, una exhortación hacia los actores políticos nacionales y subnacionales para que contribuyan y otorguen todas las condiciones que garanticen el desarrollo de los procesos electorales hasta la elección y posesión de nuevas autoridades según el plazo otorgado por la ley excepcional, de prórroga en el poder.
El día después de mañana es una obra cinematográfica que alerta sobre el calentamiento global y sobre sus probables consecuencias abruptas en el clima del planeta, si los gobernantes no tomaban medidas; esto parece trascender ahora como un déjà vu que avizora ese mensaje catastrófico, esta vez, para la otrora primera fuerza política en Bolivia que, de no redireccionar y reestructurarse, no podrá evitar su desastre político.
La nueva historia política en Bolivia no debe estar escrita lejos de los jóvenes, porque son quienes también deben tomar el poder y reconstruirlo a partir de la regeneración de la visión de país y estructuras programáticas, no sólo en comicios electorales sino en acciones sostenibles en el tiempo, a partir del ejercicio democrático de la política en todos sus niveles.
Es saludable la pluralidad partidaria para estas elecciones generales lo que, además, nos sugiere proyectar que el siguiente Gobierno constitucionalmente electo deberá pactar con minorías para garantizar la gobernabilidad legislativa. Lo otro es incidir en vaivenes de minorías, impropio para el siguiente tiempo en que de la apocalíptica crisis política se vislumbre la recuperación de la dignidad democrática en el país.
El autor es abogado y periodista
Columnas de ISRAEL ADRIÁN QUINO ROMERO

















