La Tercera y la Cuarta Edad
Estimados lectores, esta vez mis notas no serán sobre temas aeronáuticos. Quiero dedicar esta nota a las personas de la tercera edad, como yo, y compartir algunas reflexiones sobre las realidades de esta etapa de la vida, así como parte de mi propia experiencia que quizá resuene con muchos de ustedes.
Es una lástima que cuando un día más termina, la muerte se sienta más cerca. La vejez se convierte en una compañera constante cuando la riqueza y la fortuna ya no te sirven. Reflexioné sobre mis años y me di cuenta de que tengo menos tiempo del que creía para vivir. Seguramente tú también, porque nadie es eterno. Como dijo alguien, "A un niño que le regalaron varias golosinas, las primeras las comió con agrado, pero cuando vio que quedaban pocas, empezó a saborearlas más.
Ya no quiero asistir a reuniones donde se inflan egos. Ya no tolero a las personas que se te acercan solo por interés, sin el deseo de ser verdaderos amigos. Se acabó mi tiempo para asistir a reuniones largas donde se discute sin llegar a nada.
Quiero la esencia, ya que mi tiempo tiene prisa. Quiero vivir el resto de mi vida al lado de mi familia y amigos verdaderos. No con gente que se jacte de su fortuna o posición, sino con quienes saben reír y disfrutar la vida. Gente que no huye de sus responsabilidades y que las enfrenta con integridad. Que entienden que la caridad es un acto del corazón, no del bolsillo.
El verdadero amor es como el nacimiento: ocurre solo una vez. Por eso, cuando me preguntan por qué he estado viudo tantos años, respondo que no hay otra Mechita (mi recordada esposa). Estoy mejor solo porque ahora las personas te aman por lo que tienes, no por lo que eres. Aprendí que amar es darse sin medida a quien uno ama.
Quiero estar cerca de la gente que ha salido adelante a pesar de los duros golpes de la vida. Mi meta es llegar al final de mi camino satisfecho y en paz. No le hice daño a nadie y mi conciencia está tranquila. Ese será mi legado para mi familia y amigos verdaderos.
Tuve una vida hermosa, con hijos formados, nietos exitosos y bisnietos brillantes. ¿Qué más puedo pedir? Viajé por casi todo el mundo, muchas veces invitado o por cuenta de las empresas en las que trabajé. Recibí varias distinciones internacionales y ocupé puestos altos en empresas aeronáuticas. Llegué a ser funcionario de la OACI, contratado para la DGAC; fui funcionario de Boeing, la empresa más grande del mundo en fabricación de aeronaves. Fui director de todas las empresas aéreas privadas de Bolivia y de dos extranjeras. Tuve el gusto de ser uno de los pocos ciudadanos no norteamericanos en prestarle dinero a ese país, aunque fuera una pequeña cantidad.
La cuarta edad, colegas, es cuando te has ido y recién se acuerdan de ti. Te llevan flores a la tumba cuando en vida quizás nunca te las dieron.
No te olvides siempre, cuida tu dinero para tu vejez porque ten seguro que nadie te va a cuidar como tú mismo y aunque duela aceptarlo, la vida te enseña que cuando eres joven todos te buscan, pero cuando envejeces solo queda quien realmente te quiso y tu propio esfuerzo, el dinero no lo es todo pero en la vejez te da tranquilidad, te da medicina, te da techo, te da dignidad, no hay peor tristeza que llegar a viejo y depender de la buena voluntad de otros o tener que pedir para lo básico porque no te preparaste a tiempo, cuida tu dinero desde hoy porque los hijos crecen, hacen su vida, forman su hogar y no siempre podrán estar para ti, no porque no te amen sino porque la vida también les exigirá, por eso, no vivas esperando que ellos te sostengan, sostente tu mismo mientas puedas, guarda aunque sea poco, ahorra incluso cuando sientas que no alcanza, un boliviano guardado hoy es un problema menos para mañana, que eso les quede bien claro.
Columnas de Constantino Klaric


















