Brasil recupera pegada y olvida el “jogo bonito”
Belo Horizonte
Dos fogonazos de Gabriel Jesús y Roberto Firmino le bastaron a la selección brasileña para pasar a la final de su Copa América e imponerse a una Argentina que mereció más en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.
La Canarinha recuperó la efectividad destructora de tiempos pasados, pero estuvo lejos de someter a su rival.
Se olvidó del “jogo bonito” en una noche en la que sólo el capitán, Dani Alves, levantó al público de sus asientos con un partido para enmarcar a sus 36 años, más allá de los dos chispazos que desequilibraron el marcador a su favor.
Argentina jugó mejor durante muchas fases del encuentro y le plantó cara a los brasileños en territorio enemigo.
Lionel Messi y compañía gozaron de más oportunidades, estrellaron dos balones a los palos, reclamaron un par de penales e incluso acabaron con un porcentaje de posesión levemente mayor (50,3 % frente a 49,7 %).
Pero el sistema defensivo del combinado local está más sólido y firme que nunca. Cero goles encajados en cinco partidos y Alisson continúa sin recoger un solo balón del fondo de su portería.
Ni Bolivia, Venezuela, Perú, Paraguay y tampoco Argentina han sido capaces de sorprender al conjunto de Tite, siempre preocupado con el equilibrio en el centro del campo y con mantener el orden.
El seleccionador brasileño ha exigido a sus pupilos durante todo el torneo una mayor efectividad de cara a la portería rival, pero siempre añadía la coletilla “sin perder equilibrio, ni solidez”.
Ese principio evidencia que, hoy por hoy, el primer objetivo de Brasil es mantener la portería a cero y después esperar un destello de calidad de algunos de los jugadores de arriba para resolver los partidos. Calidad no les falta.
Y así ocurrió anoche en el Mineirao. El primer gol vino de una jugada individual de Dani Alves que incluyó un sombrero, regate de maestro y un pase en profundidad a Firmino mirando para el tendido.
El delantero del Liverpool sólo tuvo que tocar de primeras para que Gabriel Jesús empujara la pelota en el corazón del área.
Con el marcador a favor en el minuto 19, Brasil renunció a jugar y dejó la iniciativa a la Albiceleste, que rozó el empate en varias ocasiones.
Messi, hasta entonces barrido del mapa por Casemiro, empezó a bailar sobre el césped del Mineirao, pero nadie en Brasil pareció muy preocupado por ello.
Mientras la anfitriona administraba el tiempo, los dirigidos por Lionel Scaloni iban sumando ocasiones.
Pero cuando más agobiados estaban apareció Gabriel Jesús para darse una galopada desde el centro del campo y devolverle el regalo a Firmino. 2-0 y billete para la final del Maracaná en el bolsillo.
Más allá de la euforia por el resultado ante el máximo rival y la clasificación para la última instancia del campeonato, Brasil sólo fue superior a Argentina en efectividad. Las que tuvo, las aprovechó. El resto del partido apenas inquietó la meta de Franco Armani.
LA PREOCUPACIÓN DE BRASIL LLEGA CON SUS DELANTEROS
La principal preocupación de la pentacampeona del mundo es cuando sus delanteros no tienen el día, algo que ya ha ocurrido en dos ocasiones (y media) en esta Copa América 2019.
Sufrieron en la primera mitad ante Bolivia en un partido inaugural que sólo desatascó Philippe Coutinho por medio de un penal pitado por el VAR.
Sufrieron en el segundo partido ante Venezuela, que aguantó estoica un empate sin goles, y sufrieron en los cuartos de final ante Paraguay, a la que sólo doblegaron en una dramática tanda de penales.
De hecho, de los 10 goles que Brasil ha marcado hasta la fecha en el torneo de selecciones más antiguo del mundo, la mitad de ellos fueron ante Perú en el último partido de la fase de grupos.
Un aviso para navegantes de cara a la gran final del domingo (16:00 HB) que se disputará en el estadio Maracaná de la ciudad de Río de Janeiro.
APUNTE
ALVES, COLECCIONISTA DE TROFEOS
El lateral Dani Alves tiene 36 años, tres menos que títulos en sus vitrinas. Si este domingo Brasil gana la final de la Copa América, se consolidará como el jugador con más títulos en la historia del fútbol.
Entre torneos con los cinco clubes con los que ha jugado y con la “canarinha” suma 39 títulos, lo que lo convierte en el jugador más laureado de la historia, por delante de los 37 de su compatriota Maxwell, los 36 de Ryan Giggs, los 35 de Vitor Baía o los 34 de Lionel Messi.
Y si gana la final del domingo, en el estadio Maracaná,llevará 40 títulos.















