Reseña: “Quiero mi sombrero de vuelta”
Verónica Linares
Escritora, miembro de la Academia
Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil
“I Want My Hat Back” (Quiero mi sombrero de vuelta), publicado en 2011 por Candlewick Press es el primer libro álbum del animador e ilustrador canadiense Jon Klassen, reconocido por su participación en la animación de las películas: “Kung Fu Panda”, “Coraline” y en la ilustración de los libros escritos por otros autores: “Cat’s Night” y “The Mysterious Howling”.
Este maravilloso álbum fue escogido por The New York Times Book Review como uno de los “10 mejores libros ilustrados para niños en 2011” y obtuvo el premio Theodor Seuss Geisel Honor. Posteriormente, Klasen escribió e ilustró otros álbumes muy exitosos, logrando ganar las medallas Caldecott y Greenaway.
“Quiero mi sombrero de vuelta” es una historia en la que de una manera extraordinaria se manifiestan la simpleza, la linealidad y el minimalismo en las formas, los colores, los gestos y los textos. Desde la portada, un oso de medio cuerpo café, en el que lo único que sobresale son dos ojos que parecen mirar al infinito, nos invita a descubrir la historia tras un título sugestivo: “Quiero mi sombrero de vuelta”.
En una serie de actos repetitivos, el oso va explicando y preguntando a los animales que encuentra a su paso si han visto su sombrero, el cual ha perdido. Los animales le responden brevemente que no… hasta que se da cuenta que en realidad uno de éstos, el conejo, lo tenía puesto. Entonces, desandando lo andado, vuelve hasta donde el ladrón es pillado in fraganti. Una vez frente a frente, el oso se ve obligado a hacer lo que tenía que hacer…
Con una gama de colores opacos, entre cafés, verdes, grises y el rojo para momentos o elementos importantes de la historia, el autor va haciendo crecer una historia tribal: el oso pardo ha perdido su sombrero rojo y va en su búsqueda. El argumento es simple, pero en la medida que el oso va encontrando a los animales y preguntándoles acerca del gorro, la historia va tomando otros niveles de complejidad.
En cada encuentro, el oso realiza la misma pregunta: “¿Has visto mi sombrero?” y los animales le responden que no, y añaden algo más a su respuesta. El único animal que responde dando explicaciones de forma poco amable, es el conejo, el cual, de manera casual, “Tienes puesto el sombrero”. El oso no se da cuenta de este detalle y sigue preguntando a otros animales. Cuando él cree que no va a encontrar su sombrero, recién hay un cambio en la estructura visual y narrativa del cuento: se ve al oso echado cuan largo es atravesando las dos páginas centrales y tiene una reflexión más profunda acerca de su gorro y de su desdicha al no poder encontrarlo. Por suerte, un ciervo lo ve y le pregunta qué le sucede, y es al responder y describir su sombrero que éste se da cuenta que en realidad sí ha visto su gorro en la cabeza del conejo. El oso está consternado y el ilustrador lo representa perfectamente gracias al fondo completamente rojo de la hoja y la expresión de los ojos del oso que se ha sentado.
Es a partir de este momento de tensión que la historia da un giro en velocidad, el tono que era más bien lento y repetitivo, se vuelve ágil y rápido: se ve que el oso corre y vuelve sobre sus pasos, hasta que se encuentra con el conejo quien luce el sombrero rojo. En este punto de la historia, cuando se encuentran cara a cara los dos personajes, el autor logra otro momento de tensión, aún más fuerte. Hay una pausa, los personajes se miran, ¿qué va a suceder?
Luego, simplemente se ve al oso, sentado, con el gorro puesto, y unas ramas rotas alrededor. ¿Y el conejo?
Pero la historia no termina ahí, luego de que el lector ya sabe lo que pasó con el conejo, aparece una ardilla que le pregunta al oso si ha visto a un conejo con un sombrero rojo. El oso molesto le contesta a la ardilla que no, utilizando exactamente las mismas expresiones que había utilizado el conejo cuando le mintió acerca del gorro.
Jon Klassen, utilizando de manera magistral los códigos visuales: colores, letras y sutiles indicios en los dibujos, logra una obra maestra en la que reinan los silencios, las pausas y las interpretaciones.
Este autor lleva suavemente al lector a una historia muy profunda en la que detrás de la pérdida de un sombrero se van reflejando las características de las reacciones de las personas: la mentira, el enojo, la justificación por los malos actos y la auto mentira. De manera sorprendente, la víctima se vuelve victimario y a su vez, miente y se justifica.