
BUSCANDO LA VERDAD
Bolivia es un país verdaderamente privilegiado. Como pocas naciones en el mundo, el país ha avanzado muchísimo no solo en cuanto a su seguridad alimentaria, sino, en la soberanía alimentaria lograda para casi todos los alimentos básicos, excepto el trigo y la harina de trigo, de cuya importación todavía dependemos altamente.
Pocas actividades tienen tantos efectos multiplicadores como la agricultura que en su frondosa cadena de valor genera empleos e ingresos para quienes la conforman. La pandemia de 2020 demostró que muchos sectores económicos se pueden detener de un día para otro —como, minería, hidrocarburos, turismo, diversión— pero no las que están vinculadas a la salud y la alimentación, como la agricultura, por cierto, una de las tareas más nobles al tener que ver con la vida misma.
Pocas actividades tienen tantos efectos multiplicadores como la agricultura que en su frondosa cadena de valor genera empleos e ingresos para quienes la conforman. La pandemia de 2020 demostró que muchos sectores económicos se pueden detener de un día para otro —como, minería, hidrocarburos, turismo, diversión— pero no las que están vinculadas a la salud y la alimentación, como la agricultura, por cierto, una de las tareas más nobles al tener que ver con la vida misma.
Una de las actividades que más me gustaba hacer siendo joven aún, hace muchos años ya, era aprender de gente experta, lo más posible, para luego compartir el conocimiento adquirido. A estas alturas de mi vida no me arrepiento de haber dedicado tanto tiempo a ello, pues mientras más me instruía, entendía que nunca se acaba de aprender y que quien se hace el sabiondo es porque, de veras, aprendió poco.
Lo dijo Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos a analista energético; lo dijo Juan Fernando Subirana, especialista en finanzas y analista económico; lo dijo Pablo Vargas, comunicador especializado del rubro agropecuario. Si los que saben, saben lo que dicen, hay que escucharlos, porque, además, es una verdad de Perogrullo: “No hay precio más alto por pagar, que el de un producto que no hay en el mercado”. Por tanto, habrá que extremar esfuerzos para que el diésel nunca falte en el país el día de mañana.
¡Es increíble cómo pasan los años! Cuando nos damos cuenta del tiempo transcurrido, muchas veces vemos que gran parte de nuestra vida se ha ido ya, y —con ello— la oportunidad de haber hecho más y mejores cosas de las realizadas. Como dice la canción: “El tiempo se nos va como el agua en las manos, sin poder evitarlo, y el reloj nunca vuelve atrás”. ¿Ha meditado sobre esto, alguna vez?

