
BUSCANDO LA VERDAD
La escasez de dólares en Bolivia está provocando un doloroso aprendizaje y, como “la letra entra con sangre”, recién se empieza a entender que la clave para crecer más, generar empleos de calidad, tener una economía estable y lograr divisas para importar, había tenido que ver con exportar, pese a que en un pasado —mediato ya— hubo quien tildó a la exportación como “economía de rebalse”, despreciando el sacrificio de nuestros productores y exportadores que, con gran esfuerzo, conquistan mercados externos para ganar los dólares que precisa el país.
No todo es color de rosa en esta vida, definitivamente no lo es, hay buenos y hay malos años para todo. En efecto, la del 2023 no fue una buena gestión para el comercio exterior boliviano, ya que según un último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta noviembre del pasado año el valor de las importaciones había superado al de las exportaciones, con un saldo negativo en la balanza comercial luego de tres gestiones consecutivas de superávit.
En el momento que vivimos es imposible no volver a abordar la escalada de bloqueos en el país. Grande es la preocupación de los directamente afectados —productores, exportadores, importadores, comerciantes, transportistas, prestadores de servicios, trabajadores, consumidores— por lo que, queriendo ser objetivo, pedí por Facebook ejemplos de los perjuicios que causan los bloqueos, “cualquiera sea el motivo y cualquiera sea el bloqueador”.
Corría el año 2014, cuando el comando general de la Policía Boliviana me invitó a un acto en La Paz, para recibir —hasta ahora no sé por qué mérito— el honorífico título de “Amigo de la Policía Boliviana”, un galardón material acompañado de una gorra oficial de la verde olivo que con gusto recibí y hasta ahora conservo. Escribo esta columna bajo dicho rótulo, con un espíritu constructivo, en aras de poner paños fríos a un reciente acontecimiento que ha preocupado a muchos.
Si alguien me preguntara cuáles son los tres grandes desafíos que debe encarar Bolivia en la gestión 2024, en los ámbitos económico y social, para mejorar la calidad de vida de la población, respondería categóricamente y sin vacilar: 1) cuidar la estabilidad de precios, 2) crecer mucho más, 3) generar empleos formales, interconectando estos aspectos de manera virtuosa, como paso a explicar.
¡Qué añito el que nos tocó vivir! ¡Qué bueno que esté finalizando! ¿Diría usted que el 2023 no fue fácil? Catalogarlo como bueno o malo dependerá del color del lente con el que se mire. Habrá quienes digan lo primero, mientras otros dirán lo opuesto. Todo dependerá del subjetivismo de cada persona para calificarlo de una u otra manera.

