
RECUERDOS DEL PRESENTE
El presidente de Ecuador ha pedido a Estados Unidos la necesaria ayuda militar para evitar que su país caiga en manos de los narcos, lo que muestra el camino para que Bolivia haga el mismo pedido para, en este caso, expulsar a los narcos que han logrado controlar el país.
La idea es que entre finalmente en operaciones el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), suscrito en 1947 para que todos los países del continente presten ayuda al que esté amenazado por una potencia ajena.
Parece que estuviéramos en una guerra mundial porque, al fin y al cabo, de trata de una transnacional decidida a acabar con el capitalismo, el cristianismo y, de paso, imponer el reinado de las mafias.
En la región, el frente de batalla más caliente, en este momento, es Ecuador, donde las mafias acaban de asesinar al fiscal que investigaba el asalto que ellas hicieron de un canal de Tv.
La guerra que se está dando en Ecuador, donde las mafias tratan de lograr lo que en Bolivia lograron sus similares, ha puesto a la región en el foco de todo el mundo.
Naciones Unidas ha recomendado, en un tono no irónico, que la respuesta del Estado ecuatoriano no sea desmesurada, que sea proporcional, algo que el Estado de Israel no está haciendo en Gaza, según la denuncia de Sudáfrica.
El país está gobernado por una mafia, dice el jefe del partido que está en el gobierno, en la admisión más sincera que haya hecho hasta ahora este personaje de algunos de sus pecados y delitos.
Aunque, eso sí, se ha propuesto sugerir que hay una mafia en el Gobierno de Luis Arce que sería diferente a la que él mismo maneja, como jefazo de todas las actividades económicas ilegales.
Algo va a tener que hacer la justicia boliviana, si quiere demostrar que existe y que se merece ese nombre, ante las denuncias que desbaratan la patraña del juicio “golpe I” ordenado por el cocalero Morales.
Tres diputados masistas dicen que tanto el cocalero como su vice planificaron presentar sus renuncias en noviembre de 2019 y uno de ellos, Rolando Cuéllar, dice que el principal personaje debe ir a la cárcel por haber provocado el caos de esos días.
Se va un año que nos trajo la noticia de que la inteligencia artificial tiene la posibilidad de imponerse en un mundo donde conviven países con un enorme déficit de inteligencia, de cualquier tipo de inteligencia.
La tecnología de la información se ha desarrollado demasiado en un mundo donde, en amplios espacios geográficos, la política es prehistórica, casi troglodita, como en nuestro país.
Hace dos semanas, el cocalero Morales admitió que él y sus cocaleros viven de incendiar los bosques de Bolivia para vender las tierras y ahora reconoce que él decidió lo que debe hacer la justicia con Jeanine Áñez.
Ha dejado de ser presidente, pero sigue siendo dictador en un país donde el Estado ha sido destruido por su estrategia de crear el Afganistán de Sudamérica.
El imperio chino no tiene nada que reprochar a su colonia boliviana, tan obediente y servil, a cambio de no se sabe qué.
La empresa china a cargo de las obras de El Sillar ha cobrado la totalidad del monto convenido pero las obras se están derrumbando en este momento.
A pesar de eso, el presidente Luis Arce asistió a su primera reunión en el Mercosur, ahora con Bolivia como miembro pleno, y lo primero que hizo fue hablar como sirviente del imperio chino.
“Si no hacemos chaqueos (incendios), ¿de qué vamos a vivir?”
La frase del cocalero Morales es, para comenzar, una admisión de culpa: se identifica como el jefe de los que están quemando los bosques nacionales.
Luego viene a revelar, para muchos bolivianos, que los incendios de los bosques son un negocio del que viven sus compañeros, o hermanos.
Cuando se trata de defender a los incendiarios de bosques, los caudillos del MAS olvidan sus rencillas, que muchas veces son mucho más que eso, porque llegan a gruesas ofensas, y se ponen de acuerdo.
Luis Arce no ordenó a sus diputados que abroguen las diez “leyes incendiarias” que favorecen a cocaleros y a mineros ilegales.

