
Romané Paredes Jaldín

NORMAN CHINCHILLA

PALABRAS DE COMBATE

JAIME ITURRI SALMÓN

ESCENARIO GLOBAL
Hasta hace poco, muchos bolivianos, suponíamos que Chile tenía la obligación jurídica de negociar con Bolivia a fin de llegar a un acuerdo que confiera a nuestro país un acceso soberano al Océano Pacífico. Se supone que para confirmar e, inclusive, para descartar esta presunción o creencia, solicitamos a la Corte Internacional de Justicia que se pronuncie sobre el asunto, a la luz del Derecho Internacional y al cabo de un proceso litigioso en el que la otra parte fue, por supuesto, el Estado chileno.

COLUMNA LUMINOSA
No hay boliviano que no hubiese sentido como derrota propia la de Evo Morales al pronunciar sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). La derrota nos recordó aquella otra de 1883, cuatro años después de la invasión del 14 de febrero de 1879, o la que sobrevino a la claudicación de 1904 con el tantas veces aludido Tratado de Paz y Amistad y es que el 1 de octubre, tan lejos como Holanda resulta ser el escenario de la tercera, la vencida derrota que nos deja para siempre sin mar.

BARLAMENTOS
Cuando llegué, mujer, hijo y diplomas gringos, mi abuelo Nataniel García Chávez me acarreó a un cónclave de la Sociedad de Escritores y Artistas de Santa Cruz. Yo no era lo uno ni lo otro, pero quizá con la influencia de su cumpa don Pedro Rivero, me registró como tales en 1974. Ya antes me había puesto la zancadilla de pedirme un Curriculum Vitae y publicarlo casi in extenso en una hoja prominente de El Deber, que entonces era un tabloide casi folletinesco.

DESDE LA TIERRA
Evo Morales Ayma fue el boliviano más reconocido en el exterior, más que Simón Patiño, más que Víctor Paz Estenssoro. Por años, se escuchó en ciudades dispersas en el mundo algún comentario sobre él, casi siempre con admiración. En América Latina lo vieron como una esperanza, aquel que reivindicaría siglos de opresión.

#VerdadesSinFiltro
El ciclo de Evo Morales y del MAS ya había terminado antes del fallo de La Haya. La utilización política del tema marítimo no hizo más que sellar definitivamente su destino, de manera irreversible.
Ese agotamiento tuvo que ver con el desgaste de la imagen del Presidente que, luego de una década de asombrosa invulnerabilidad, comenzó a verse afectada por temas de corrupción, malgasto de recursos públicos, ineficiencia, prepotencia e incapacidad de rodearse de gente competente.

