Cómo enseñar a los niños a no hostigar a los demás
Hablamos bastante de cómo detectar si un niño sufre bullying y cómo debe afrontarlo de ser el caso. Se dan “recetas” cuando el problema ya está presente, cuando tal vez la mejor manera de romper el ciclo es enseñar a los hijos a no hostigar a los demás.
La psicóloga y codirectora del Centro de Desarrollo Infantil Tululé, Laura Amador, explica que los niños tienen algunas reacciones naturales de defensa o ataque, que se pueden considerar relativamente comunes porque vienen del instinto de supervivencia humano. “Es necesario comprender que estos "instintos" requieren ser controlados e introducir límites para que exista una convivencia social adecuada. Esta instauración de límites es primordial para el buen desarrollo de las habilidades sociales”, resalta.
Por su parte, la psicóloga Ninón Bessé destaca que la violencia no es normal desde ningún punto de vista, ya que daña al otro no sólo físicamente, sino psicológicamente. Comenta que muchas veces pensamos que es “normal” que el niño se pelee con los amiguitos, pero insiste en que el hostigamiento supone un desequilibrio de poder, hay alguien que es más fuerte física o psicológicamente que otros y ejercerá ello para demostrar quién manda.
“A veces el hostigamiento es visto como inofensivo y como parte normal del crecimiento. Incluso se le dice al niño que tiene que saber defenderse del otro. Pero no es normal cuando no es recíproco, cuando es una actitud unilateral que menoscaba la autoestima del otro, lo ridiculiza, se hace la burla y cuando hay agresión física y daño psicológico”, detalla la psicóloga.
¿POR QUÉ UN NIÑO HOSTIGA A OTROS?
¿De dónde nace la violencia? Bessé manifiesta que la familia es el lugar donde se entretejen los lazos afectivos primarios, los modos de comunicarse, de expresar las emociones, los sentimientos, los afectos, el aprendizaje del lenguaje, el aprendizaje de las normas, los límites, etc. “Es el cimiento de la construcción de la personalidad del niño. Por tanto, la forma que el niño responde a los estímulos externos tiene relación con lo que aprende al interior de la familia”, resalta. Agrega que, si el niño vive en un ambiente violento esa será probablemente su forma de responder. Pero, si crece en un ambiente empático, sensible a las necesidades del otro y afectuoso, entonces responderá de ese modo.
Amador, una de las ganadoras del IV Concurso Nacional de Literatura para Niños de este año, señala que los niños pueden comenzar a hostigar por diferentes razones y que incluso, a diferencia de lo que muchos padres consideran, no siempre se presenta este comportamiento por haber visto una situación similar, puede darse inclusive como una reacción natural. Pero, coincide con Bessé que puede ser la imitación de una conducta observada.
Además de la familia, Bessé se refiere a la influencia que ejercen los medios de comunicación, las redes sociales y los juegos en línea a los que tiene acceso el niño en estos tiempos. “Vivimos en una época donde prima la violencia…aparentemente se ha constituido como una nueva forma de relación vincular interpersonal”, agrega.
La especialista indica que también es posible que la actitud agresiva del niño sea el resultado de sentimientos o emociones que no puede expresar verbalmente o porque él mismo ha sido hostigado en otro ambiente y es una forma de defenderse o de vengarse de lo que le ocurrió.
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A continuación, ambas expertas comparten consejos para que los padres enseñen a los niños a no hostigar a los demás:
- CONVERSA CON ÉL SOBRE EL HOSTIGAMIENTO
Bessé aconseja en primera instancia conversar con el niño o niña sobre el hostigamiento, lo que significa y el daño que puede causar en los otros. “Es normal tener diferencia de opiniones o sentimientos. El hostigamiento o acoso, no”, asevera.
- EDUCA EN EL RESPETO A LA DIFERENCIA
“El punto de partida del hostigamiento es la intolerancia. Si nos enfocamos en inculcarles a los niños la importancia de respetar a ese otro cultural, social, sexual, etc., la comprensión de que vivimos en diversidad generará seres humanos tolerantes hacia aquellos que no son/piensan/sienten como uno mismo”, destaca Amador.
- REFLEXIONAR SOBRE EL TIPO DE MODELO QUE ERES
Bessé recomienda que el padre o adulto se pregunte si el modelo de comunicación en casa es el adecuado y cuánto puede estar influyendo esto en las relaciones que establece el niño con su entorno.
- FOMENTA EL DESARROLLO DE LA EMPATÍA
“Puede sonar sencillo, pero es un trabajo arduo”, dice Amador. Aconseja empezar por enseñarles a los más pequeños a preguntarse siempre: "¿cómo me sentiría yo en esta situación?". La especialista apunta como fundamental que se acostumbren a hacer el ejercicio de ponerse en los zapatos del otro.
Bessé acota que es primordial enseñarles a reconocer los sentimientos y emociones en los otros y cómo estos pueden afectar las relaciones humanas.
- INCULCA LA AMABILIDAD
Además de amabilidad, Bessé recomienda fomentar conductas aceptables en los hijos, aun cuando éstas parecerían no tener respuestas recíprocas de los otros.
- GESTIÓN DE EMOCIONES O INTELIGENCIA EMOCIONAL
Amador se refiere a esta práctica como sumamente necesaria para poder transmitir el adecuado manejo de las emociones. “Existen muchos materiales, ejercicios y prácticas que van a ayudar a los más pequeños a poder actuar de forma adecuada frente a cada emoción que vayan a sentir”, asegura.
- MANTÉN UNA COMUNICACIÓN COTIDIANA CON ÉL
Besse aconseja hablar sobre lo que el niño ve u oye en otros contextos, por ejemplo, el escolar. Ayudarlo a comprender el comportamiento de los demás y así incentivarlo a mantener relaciones positivas con el resto.
- PROMUEVE LA COMUNICACIÓN ASERTIVA
Bessé destaca que promover la comunicación asertiva es la regla de oro para establecer relaciones humanas adecuadas y positivas.
Amador acota que la comunicación asertiva se refiere a la mejor manera posible de expresarse, tanto con quien le genera una molestia (un amigo o compañero) y con los adultos (padres o profesores), ya que generalmente el hostigamiento puede originarse a partir de un enojo mal manejado y una comunicación inadecuada.
- NO SUBESTIMES LAS EMOCIONES DE LOS NIÑOS
“Vivimos en un mundo adultocentrista. Es decir, solemos menospreciar las vivencias y sentimientos de los niños, considerando que al ser pequeños su sentir es más ‘simple’. Pero, nada está más alejado de la realidad”, asegura Amador. Subraya que es precisamente en la infancia donde uno cimienta no solamente su dinámica emocional y respuestas a los estímulos del mundo externo e interno, sino también elementos que van a ser claves en el desarrollo de su propia autoestima.























