Raúl Cuenca: “Amo mucho mi país, pero quedo con sentimientos encontrados”
El humorista cochabambino Raúl Cuenca tuvo un momento desagradable en La Paz, donde fue acusado por usurpar funciones como efectivo policial, situación que lo llevó a permanecer en celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) por más de 11 horas. Si bien el hecho fue catalogado como una vulneración de derechos, el proceso continúa y todavía no se extienden sanciones a los responsables.
El artista con más de 20 años de trayectoria conversó con OH! y se refirió a la experiencia amarga que le tocó vivir.
—¿Cómo queda con la acción de la Policía? ¿Alguna vez imaginó que por ser humorista lo iban a detener?
—Ese día, hace un mes más o menos, nosotros, el evento al cual ahora pertenezco, que es More Humor, estábamos haciendo publicidad del show. Nosotros estuvimos ya tres o cuatro días antes del show moviendo los medios de publicidad y justamente era el último día que fuimos a hacer medios. A mí me tocó hacer Red Unitel e hice la invitación haciendo un personaje que yo hago desde hace bastante tiempo, que es de un policía, y fui a hacer un sketch junto a mi compañero Piki Gamarra y después salimos de la entrevista y estaban esperándome tres personas de civil que se presentaron como gente de inteligencia de la Policía.
Entonces, en primera instancia, junto a mis compañeros desconfié, por los falsos policías y todas las cosas que hay. Creo que les contaron mal, porque el comandante de La Paz decía que a mí me han encontrado en la calle caminando vestido de policía, y eso es mentira; a mí me han detenido y solamente tenía unas botas de combate, que las puedes adquirir en cualquier lugar, un pantalón verde, la polera y la chamarra del elenco. Dentro de mi mochila estaba la vestimenta de tipo policial o el disfraz que yo usaba para ser un personaje de policía, pero todo ese disfraz no llevaba ningún nombre, ningún membrete, ningún escudo, ninguna bandera, no decía “Policía nacional”; solamente era una vestimenta verde.
Cuando se acercó este efectivo de inteligencia, yo pensé que quería una foto o, no sé, algún autógrafo, porque él se acercó y me dijo directamente mi nombre, Raúl Cuenca. Le dije sí y ahí sacó la credencial, la placa, me dio a conocer que era miembro de la policía y me pidió mis documentos, yo no los tenía a la mano porque estábamos haciendo las publicidades, le dije que no lo tenía, que estaba en el hotel y me dijo: “¿Por qué estás vestido de policía?”. Le dije que estaba haciendo una publicidad para mi trabajo, me pidieron decirles qué tenía en la mochila y les dije que llevaba la ropa porque personifico de policía y ahí él me dijo que a nombre del subcomandante de la policía de La Paz tenía órdenes de llevarme detenido.
Me agarraron de los brazos los otros dos efectivos policiales y me hice soltar porque los otros dos no me mostraron plaqueta, nada. Les pedí que no me agarren y ellos pusieron un poco de resistencia, y ahí mis compañeros Álvaro Corrales y Piki Gamarra fueron mi ayuda, se pusieron a mi lado y preguntaron qué pasaba.
Les dije a los efectivos que iba a acompañarles donde me dijeran, pero que no estaba cometiendo ningún delito y no tenían que llevarme como delincuente. Luego de estar en la Felcc y de que varios policías vinieran a verme, e incluso el comandante, me llevaron a otra oficina y me dijeron que estaba imputado por la comisión o por el delito de usurpación de funciones. Me hicieron parar mis manos atrás y me dijo: “le vamos a enmanillar y usted va a quedar detenido en celdas”. Pregunté por qué estaban haciendo eso y dijeron que eran órdenes que recibieron.
Desde que entré a la celda, yo creo mucho en Dios y pienso que las cosas pasan por algo, entonces ese día yo no tomaba las cosas todavía a mal, cuando ingresé a esa celda sentía que estaba acompañado o por lo menos tenía una fortaleza y fue esa misma fortaleza que hizo que haga amigos dentro de la celda y sí tanto así que cuando salgo y hablo de esto con John Arandia me dijo: “Oye, has dicho dos cosas que han pegado mucho, la primera es que yo me sentía más seguro dentro de la celda que afuera”.
—¿Se sabe en qué está esta situación del proceso disciplinario?
—Tengo dos abogados en La Paz que están haciendo el seguimiento a esto. Me quedé tres días más después de que tuvimos las presentaciones con mi elenco, fuimos al juzgado, a la fiscalía, y, como te digo, ya después de eso el trato era muy diferente, ya eran muy cordiales todos, porque, como dices tú y mencionas, esto ha llegado al Ministerio, inclusive un ministro habló conmigo y me habló a nombre del presidente Lucho Arce, que me dijo: “Él está interiorizado de todo lo que te está pasando, y a nombre de él y de todo el Gobierno queremos igual pedirte disculpas por lo que han vulnerado tus derechos”. Un general de la Policía me dijo:
“¿Qué quieres?”. Y le dije que, si me están tratando de policía, póngame un grado y denme el sueldo, y él se reía, me decía: “Sorprende que tú estés con esos ánimos, que estés tomando esto desde el lado del humor”.
A mí me han pasado cosas muy extrañas después de que he quedado libre y he vuelto acá a Cochabamba. Primero, al salir de la celda, el jefe me decía. “Te dije, y vas a ver, te dije, yo lo único que quiero es que si se cumple algo o ves que vas a salir así libre, como te he dicho, ven a visitarnos”, y al día siguiente fui junto a mi esposa, compré ocho porciones de pollo y les entregué a las celdas. Cuando me vieron, todos se alegraron, ha sido algo igual muy emotivo.
Desde ese día, han empezado a pasarme cosas muy, muy, muy raras, extrañas, y es por eso que cuando hablé con el ministro, junto al director de More Humor, que es Ronald Arnez, le pedimos que yo quería garantías, porque de verdad, de alguna forma pienso yo que si hay una persona que quiere hacerme, o ha querido hacerme daño tanto así, que ha tenido que utilizar a personal de inteligencia para detener a un comediante, no entiendo. El ministro me dijo que yo tenía todas las garantías en cuanto al trabajo, en cuanto a la libre expresión, me dijo: “Raúl, nunca más van a vulnerar sus derechos. No lo van a detener, mucho menos por esto”.
Amo mucho mi país, pero este último tiempo, este último mes, realmente, quedo un poquito con sentimientos encontrados por las cosas que me han ido sucediendo.
—¿Alguna vez se imaginó que iba a pasar esto?
—No, de verdad que no, nunca, nunca, nunca en mi vida. Siempre me han sucedido algunas cosas pero graciosas, tengo tantas anécdotas que cuento con amigos en los viajes que he tenido. Ese día yo hablaba con los jefes policiales y les decía yo soy un embajador boliviano por el mundo, porque nosotros viajamos con el arte y llevamos la bandera y la mochila de Bolivia bien puesta y bien cargada. Hacemos que la gente en el exterior, en Estados Unidos, estábamos volviendo de allá, la gente nos despidió de pie, mucha gente llorando, nosotros como artistas somos embajadores y les dije hace días nos están aplaudiendo de pie y ahora estoy siendo detenido en mi país por algo que allá les ha causado risas.
—¿Cuántos años usted lleva en el mundo del humor y cómo lo ha llevado también como una vida profesional?
—Este año cumplo 21 años de artista, humorista. Estudié en la Facultad de Arquitectura, que también tiene mucho que ver con lo que es arte.
Un día decidí dedicarme a esto del humor porque pienso que era un potencial, por todos los amigos lo que me decían siempre: “Eres el más chistoso, siempre nos haces reír”. Entonces, yo estoy con 21 años sobre las tablas, he pertenecido a varios elencos, y gracias al humor, y gracias al arte, he podido conocer los nueve departamentos de mi hermosa Bolivia, he conocido otros continentes, he conocido varios países. Y, pues, a toda la gente que de una u otra manera se está dedicando al arte, sea cual fuere este, quiero decirles que sigan adelante, que lo hagan con mucho corazón, aunque acá en Bolivia el arte no paga, pero háganlo por sentirse bien, porque es así. Esto yo no lo veo como un trabajo, porque cuando yo veo a la gente que ríe, sonríe y me agradece de las cosas que he hecho, y me dice: “Me has hecho pasar un momento tan lindo que me he olvidado de mis preocupaciones”, yo digo: “Misión cumplida”.