Chuquisaca: el corazón histórico y prehistórico de Bolivia
Hace una semana, Chuquisaca celebró la fundación de la Villa de La Plata con un feriado departamental y diferentes actividades. En este sentido, la Revista OH! trae los 10 destinos emblemáticos que se recomiendan visitar.
Chuquisaca es el nexo donde convergen las múltiples capas de la historia de del país. En su corazón palpita Sucre, la “Ciudad Blanca”, cuna de la independencia y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura - Unesco, en 1991. Sus calles empedradas y su arquitectura colonial son testimonio de una época de esplendor y revolución.
Sin embargo, más allá de la capital, se extiende un vasto territorio que resguarda el pasado, con yacimientos prehistóricos que conectan a la población con sus culturas vivas que preservan tradiciones milenarias en sus textiles y rituales, y santuarios naturales, desde los valles hasta el Chaco.
El turismo en la región opera en gran parte en Sucre como un centro neurálgico, un punto de partida desde el cual los viajeros se animan a exploraciones de un día a maravillas cercanas como el Parque Cretácico o el mercado de Tarabuco. Esta concentración se debe, en parte, a la infraestructura que facilita el acceso a estos sitios turísticos e históricos.
Sin embargo, existe una Chuquisaca monumental y accesible, y otra más remota, cuyas joyas ocultas, como el Área Protegida El Palmar o el Valle de Cinti, son descritas con accesos “dificultosos” o “complicados”.
El Top 10 de Chuquisaca
Para los viajeros que busca comprender la esencia de Chuquisaca, existen lugares que son paradas obligatorias. A continuación, la Revista OH! recopiló información y presenta una lista de diez destinos que abarcan desde la historia fundacional de Bolivia hasta sus maravillas naturales y culturales.
1 El corazón de la nación
Todo viaje a Chuquisaca comienza en la plaza 25 de Mayo, el centro geográfico de Sucre y el epicentro histórico y social. Fue en este lugar, escenario del Primer Grito Libertario de América Latina, donde se gestó la independencia de Bolivia. Rodeada de imponentes edificios como la Catedral Basílica y la Prefectura, la plaza es un importante punto de encuentro.
A pocos pasos se encuentra la Casa de la Libertad, considerado el monumento histórico más importante del país. En su Salón de la Independencia, una antigua capilla jesuita, se firmó el Acta de Independencia, el 6 de agosto de 1825, dando nacimiento a la nueva república. Visitar este edificio de arquitectura virreinal, originalmente parte de la Universidad de San Francisco Xavier, es caminar por las páginas fundacionales del país. Las visitas guiadas, generalmente incluidas en el precio de la entrada, ayudan a comprender la magnitud de los eventos que ocurrieron en este lugar.
2 Un Viaje a la Prehistoria
A solo 6 km de Sucre, un imponente farallón de roca caliza transporta a la era de los dinosaurios. Se trata de Cal Orck’o, el yacimiento de huellas de dinosaurio más extenso del mundo que narra la vida de criaturas que desaparecieron hace 68 millones de años. Con más de 12 mil pisadas de al menos 15 especies distintas, este sitio tiene una importancia científica global, siendo estudiado por instituciones como el Museo de Historia Natural de Basilea.
El Parque Cretácico, ubicado frente al yacimiento, complementa la experiencia con réplicas a escala real de dinosaurios. Entre ellas destaca la colosal escultura de un Titanosaurio de 36 metros de largo por 18 de alto, la más grande de su tipo en el mundo. Para apreciar las huellas reales en el farallón, se deben solicitar visitas guiadas.
3 El Mercado Dominical de Tarabuco
Cada domingo, el pueblo de Tarabuco, a 60 km de Sucre, se transforma en uno de los mercados indígenas más auténticos y coloridos de Sudamérica. Es mucho más que un lugar de comercio; es un evento social y un museo viviente de la cultura Yampara.
Los comunarios de los alrededores descienden a la plaza vistiendo sus trajes tradicionales, incluyendo los distintivos ponchos y las monteras (cascos que imitan a los de los conquistadores españoles), creando un espectáculo visual único en la región.
En tanto, el mercado es el lugar ideal para admirar y adquirir los famosos textiles de la región, reconocidos por su complejidad y belleza. Además, el ambiente está impregnado del espíritu del Pujllay, la música y danza local que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
4 El Castillo de la Glorieta
A 5 km de la ciudad, en la carretera a Potosí, se alza una estructura que parece sacada de un cuento de hadas europeo. Es el Castillo de la Glorieta, una joya arquitectónica excéntrica y una de las construcciones más singulares del período republicano boliviano. Construido a finales del siglo XIX, mezcla estilos como el gótico, barroco, neoclásico y mudéjar.
Perteneció a Don Francisco de Argandoña y Doña Clotilde Urioste, una pareja adinerada y filantrópica que, al no tener hijos, dedicó parte de su fortuna a acoger huérfanos. Su labor les valió el título honorífico de “Príncipes de La Glorieta, otorgado por el Papa León XIII en 1898.
5 El Convento de San Felipe Neri
Para obtener la postal perfecta de Sucre, no hay mejor lugar que las terrazas del Convento de San Felipe Neri, según internautas. Desde su azotea, la “Ciudad Blanca” se muestra en todo su esplendor, con un mar de tejados de teja roja, entre las cúpulas y campanarios blancos de sus innumerables iglesias. La visita al atardecer, cuando la luz dorada baña la ciudad, es una experiencia imperdible.
Este lugar fue construido a finales del siglo XVIII en un elegante estilo neoclásico. Actualmente, funciona como parte del Colegio María Auxiliadora.
6 La Cuna de Sucre
En lo alto de una de las colinas de la ciudad, el barrio de La Recoleta es un lugar cargado de historia y tranquilidad, ya que la plaza Pedro de Anzúrez, conocida popularmente como el Mirador de la Recoleta, fue el sitio donde se fundó la Villa de La Plata, hoy Sucre.
El Convento de La Recoleta, fundado en el siglo XVII, es el corazón del barrio. Además, su museo alberga una valiosa colección de arte colonial, pero su mayor tesoro se encuentre en el patio interior. Se trata de un cedro milenario que fue testigo de toda la historia de la ciudad.
7 El Cráter de Maragua
Para los amantes del senderismo y la aventura, el Cráter de Maragua es el destino principal de Chuquisaca. A unos 60 km de la ciudad, esta impresionante formación geológica (un sinclinal) crea un paisaje surrealista de montañas multicolores que se asemejan a una concha gigante, en la que se pueden hacer recorridos por antiguos caminos prehispánicos (Camino del Inca) y descubrir maravillas geológicas como la “Garganta del Diablo”.
La región es también el hogar de comunidades de la cultura Jalq’a, famosas por sus complejos y simbólicos textiles. Los tours, que varían de uno a tres días, ofrecen a los visitantes la oportunidad de interactuar con estas comunidades, visitar a las tejedoras e incluso pernoctar en albergues comunitarios. Debido al acceso dificultoso, se recomienda visitar Maragua a través de una agencia de turismo.
8 Área Protegida El Palmar
En el municipio de Presto, a 141 km de Sucre, se encuentra uno de los tesoros naturales mejor guardados de Bolivia, el Área Natural de Manejo Integrado El Palmar. Este santuario de biodiversidad es famoso por albergar extensos bosques de la palmera endémica Janchicoco (Parajubaea torallyi), una especie única que prospera a más de tres mil metros sobre el nivel del mar.
El Palmar es un paraíso para el ecoturismo y el avistamiento de fauna. Asimismo, es el hogar de especies amenazadas y emblemáticas como el oso andino o Jucumari, el majestuoso cóndor andino y la colorida paraba de frente roja, en peligro de extinción.
Las comunidades gestionan el turismo y ofrecen circuitos guiados a través de cañones, cascadas y miradores naturales, como el de Cóndor Bañana.
La mejor época para visitarlo es durante la temporada seca (de abril a noviembre), según recomendaciones, y existen opciones de alojamiento en un albergue comunal.
9 El Cementerio General
Considerado uno de los más bellos e importantes de Bolivia, el cementerio general de Sucre es un museo al aire libre. Sus amplias avenidas arboladas y jardines cuidados conducen a una impresionante colección de mausoleos y tumbas monumentales, muchas de ellas de un refinado estilo francés.
Aquí descansan los restos de presidentes, héroes de guerra y figuras prominentes de la historia boliviana. La armonía arquitectónica y la atmósfera de paz hacen de este lugar una visita gratificante.
10 El Valle de Cinti
El Valle de Cinti es un destino para los exploradores del paladar. Esta región, ubicada a varias horas de Sucre, es una de las cunas de la vitivinicultura en Bolivia, con una tradición en la producción de vinos y Singani que se remonta a más de 450 años.
Sus viñedos, situados a altitudes que alcanzan los 2.400 metros, se cuentan entre los más altos del mundo, lo que confiere a sus productos un carácter único.
Una de las particularidades del valle es el método de cultivo “Mollar”, una práctica ecológica ancestral donde las vides trepan por los troncos de árboles de molle nativos, protegiéndose y adquiriendo sabores distintivos.
En tanto, los pueblos de Camargo y Villa Abecia son las bases para explorar las bodegas y haciendas coloniales, y para descubrir otros atractivos naturales como el Cañón de Pilaya, el sexto más profundo del planeta.
Un destino por descubrir
El recorrido por sus diez maravillas demuestra que Chuquisaca ofrece un viaje accesible al corazón de la historia en Sucre y sus alrededores, pero también plantea un desafío para aquellos que buscan la aventura en sus territorios.



























