Bruce Springsteen revela su depresión
Cuando el multimillonario roquero estadounidense Bruce Springsteen se separó de su primera esposa recibió una propuesta sorprendente de su padre: volver a instalarse por un tiempo en la pequeña casa familiar.
“El viejo al final me quería en casa”, comenta el cantante en su autobiografía “Born to Run” (‘Nacido para correr’), publicada este martes. Pero rechazó la propuesta.
El padre de Springsteen, Doug, trabajó como obrero industrial mientras luchaba contra el alcoholismo y algunos problemas mentales, debilidades que le confesó años más tarde a su hijo.
Esa vida es fuente de reflexión para Bruce, quien en su autobiografía habla de la existencia y la situación de Estados Unidos.
El autor de “Born in the USA” describe cómo su padre le provocaba miedo cuando vivían juntos en la modesta casa de Freehold, en Nueva Jersey, y admite que él heredó algunos de sus demonios. De hecho, pasó años sometiéndose a tratamientos contra la depresión.
“No he sido muy justo con mi padre en mis canciones, cuando le describí como el arquetipo de padre negligente y autoritario”, reconoce el músico de 67 años.
“La historia es mucho más complicada. No en los detalles de los sucesos, sino en el ‘porqué’ de todo eso”.
Springsteen también describe en sus memorias su amor por su segunda esposa, Patti Scialfa, la cantante de su grupo E Street Band, y sus tres hijos.
Pero “Boss”, famoso por sus conciertos maratónicos, confiesa que aún necesita curarse de la depresión. La sufre especialmente cuando regresa de las giras.

















