Muñecas típicas, preferidas por turistas
Las muñecas que reflejan la vestimenta típica de la mujer boliviana y se hacen con tejidos de aguayo envejecido, lana y trapo, han traspasado las fronteras por la gran demanda que tienen entre los turistas que llegan de España, Estados Unidos, Italia, Japón y otros destinos.
Los extranjeros son quienes más compran las muñecas que se venden en los mercados de artesanías de la ciudad, entre ellos el de San Antonio. Una artesana de estos juguetes, Tania Álvarez Villarroel, contó que los turistas se sienten atraídos por las expresiones de las muñecas y porque las polleras, mantas, sombreros, blusas y abarcas, son muy parecidas a los que visten las indígenas en Bolivia.
Añadió que es posible encontrar muñecas desde los 5 centímetros hasta los 40. Otras son hechas a pedido con 20 días de anticipación. El precio varía de 10 a 150 bolivianos, dependiendo del tamaño y calidad, señaló Álvarez.
Las artesanas, en su mayoría de La Paz y Cochabamba, dijeron que se inspiran en las mujeres que mantienen la vestimenta típica de los valles, llanos y el altiplano de Bolivia.
“Los danzarines las llevan para recuerdos. Sin embargo, más llevan para prestes de santos. Pero, al exterior salen más”, señaló otra artesana, Elvira Alba, que vende muñecas hace tres años. Dijo que se esmeran por usar materiales típicos; pero cada es más difícil conseguirlos. Los tejidos de aguayo ya no se hacen y en su lugar utilizan telas o bordados a máquina.
Una artesana, Teófila Reyes Becerra, hace muñecas desde hace 16 años. Comenzó en Arbieto y se destaca por crear una variedad de figuras de mujeres kochalas, campesinas y hasta peponas con el rostro más circular y rellenito. Por día, hace entre tres y cuatro “porque todo es a mano”. Utiliza neumáticos de las bicicletas para las abarcas, aguayo para las polleras, lana para las trenzas y lana o trapos viejos para formar el cuerpo.
Inspirada en su nieta, creó la pepona “Gloria”, una muñeca rellenita, con ojos grandes, chaskañawi (pestañas grandes). Se vende en cuatro tamaños. Sin embargo, su primera creación fue la muñeca “Ángela”, inspirada en su hija.
Contó que las muñecas antiguas sólo eran de trapo y hechas con mantas y aguayos antiguos. Las actuales son flexibles y muy coloridas. Otras son decoradas con aretes, lentejuelas y plumas, tienen rostros blancos o redondos, ojos grandes y trenzas largas, hechas con técnica soft.
Pasaje
Las muñecas de trapo se comercializan en el Pasaje Artesanal Incallajta, ubicado en la avenida Esteban Arze entre Punta y Tarata. Allí, más de un centenar de artesanos ofrecen productos en cuero, estaño, lana, e incluso semillas. El pasaje tiene 65 años y recibe miles de turistas nacionales y extranjeros.