Jiménez, un valioso capital humano
En pleno periodo de la Guerra Fría, Jhonny Jiménez Pinto decidió tomar el desafío de realizar sus estudios superiores en la República Democrática Alemana. Partió a Europa sin conocimientos previos del idioma alemán, para luego aprenderlo en el Instituto Herder en Leipzig y obtener los fundamentos básicos para iniciar sus estudios en química mediante una beca en la “Martin-Luther-Univeristät Halle-Wittenberg” concluyendo sus estudios como “Diplomchemiker”, que actualmente es equivalente a un Master en Química. Radica desde entonces en Alemania, ejerciendo su profesión en el campo de la investigación en la industria química.
Como resultado de su relación amorosa con la alemana Constanze Siegert, nacieron sus hijos, María Luisa y Johnny Alexander Jiménez Siegert. Este último nació en mayo de 1999 en Halle (Saale) en la República Federal de Alemania, destacándose desde niño como una persona inteligente, saltando el primer curso y luego aprobando los exámenes de ingreso al Colegio “Georg Cantor Gymnasium”, centro de excelencia especializado en la educación de niños y jóvenes reconocido nacional e internacionalmente. Así, Jhonny concluyó sus estudios secundarios con honores y galardones de organizaciones como EleMeNTe, institución para la promoción de estudiantes talentosos en matemáticas, ciencias naturales y tecnología, como también de la Sociedad Alemana de Química (Gesellschaft Deutscher Chemiker, GDCh) que le otorgó el premio al mejor bachiller en química 2016.
Este brillante muchacho ha participado en diferentes eventos y competencias, fue representante de Sajonia-Anhalt en el Concurso de Química de cuatro Estados Federales: Berlín, Brandeburgo, Sajonia y Sajonia-Anhalt en la BASF Schwarzheide, como también participó de la Olimpiada Internacional de Biología, Olimpiada Internacional de Física, Olimpiada Europea de la Ciencia, etc.
Recientemente, venció la ronda final que se celebró en el Instituto Leibniz de Ciencias de la Educación (IPN) y la Universidad de Kiel, un evento de una semana con exámenes rigurosos teóricos y prácticos donde se elige a los cuatro mejores estudiantes que conformaran el equipo olímpico de Alemania. Los estudiantes Leo Gitin, Simon Lichtinger, Paul Rathke y Johnny Alexander Jiménez Siegert, son los mejores y conforman el equipo (Mannschaft) que participará de la 48ª Olimpiada Internacional de Química que se llevará a cabo del 23 de julio al 1 de agosto del 2016 con la participación de más de 80 países en Tiflis, Georgia. Es el evento más importante de química para los jóvenes estudiantes a nivel mundial y es su máximo logro hasta el presente.
Estamos ante un joven boliviano-alemán que tiene como pasión la química, quiere ser investigador científico, gusta del sillpancho, ama a su familia y quiere conocer Bolivia, lugar donde viven sus abuelos y tíos, país donde nació su padre.
Sin duda, las olimpiadas en las que participa Jiménez pertenecen a un nivel de compromiso que exige un esfuerzo intelectual individual que otros no comprenden; los conocimientos centrados en la ciencia y tecnología sostienen al mundo con el fruto de sus resultados, es ese conocimiento científico el que nos permite entender los mecanismos sobre los cuales se mueven las cosas y se sostienen las leyes provisionales del universo.
No nos queda más que felicitar sus logros individuales y el orgullo familiar, desearle éxito para una carrera memorable y animar a los demás jóvenes que tienen aptitudes científicas para hacer los esfuerzos necesarios para perseguir sus objetivos, ser competitivos e invertir en capital humano, componente esencial del capitalismo competitivo, algo que poco o nada entienden políticos e intelectuales bolivianos.
El autor es representante del Instituto Libertad, Capitalismo y Empresa (ILCE).
Columnas de LUIS CHRISTIAN RIVAS SALAZAR

















