Un jeep paramilitar
Haré un esfuerzo al escribir y seré exacto. El día 16 de marzo de este año 2019, vi en la avenida Salamanca de Cochabamba un jeep estacionado que me llamó la atención: era de color verde oscuro y tenía enarbolada una bandera americana de mediano tamaño. Archivadas entre leyes aún vigentes, las hay que prohíben a los civiles usar trajes militares y policiales, así como vehículos de apariencia militar o policial, lo que concretamente significa el verde oscuro que utilizan tanto en el ejército como en la policía. Pues bien, el jeep en cuestión agravaba la infracción agregando una bandera americana enarbolada. Creo que vale la pena denunciar esta trasgresión, que puede interpretarse como un atentado a la soberanía boliviana.
Este es un país libre. En los colectivos hay pinturas estilizadas con la bandera de Estados Unidos; en muchos autos están pintados rostros del Che Guevara. Cada cual, su gusto decorativo. Empero estas cosas ni conculcan las leyes ni están en contra de la convivencia civilizada. Es algo muy distinto de un jeep de apariencia militar enarbolando una bandera extranjera.
Recuerdo cómo hace un par de décadas había en la plaza principal de Cochabamba unos jóvenes con un estandarte con un león rampante, que decían salir en defensa de la iglesia católica. Era bien claro que eran fascistas y su presencia era intimidante. Es el mismo principio que el de la libertad de expresión; se puede decir de todo, pero no insultar ni amenazar. Los paramilitares con estandartes son obviamente amenazantes; no expresan una opinión, procuran intimidar. Nuestra policía supo cómo sacarlos de circulación.
Otro ejemplo. Hace algo más de medio siglo circulaban por la ciudad de Cochabamba varones jóvenes vestidos de color caqui, con cuchillos en sus cinturas. Todos eran del colegio La Salle, que no disimulaba su franquismo. Esto sin mencionar otras cosas más, para no entrar en temas tan desagradables. También en ese tiempo la policía supo cómo sacarlos de circulación.
Todos los que quieran tienen el derecho de ser fascistas y además de decirlo si les place; de lo que no tienen derecho es de pretender intimidar. Lo mismo ocurre con la militancia a favor de Estados Unidos; está dentro de las libertades que tanto apreciamos. Pero eso no faculta a deslizarse hacia el paramilitarismo, que no debe escudarse ni en el catolicismo ni tampoco en una versión sui generis del liberalismo (ahora que el fascismo está en ruinas).
El autor es escritor
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN

















