Mezquindad en la gestión de YPFB
Ninguna institución pública, o privada, funciona por la mera inercia de sus preceptos, reglamentos y los términos de referencia establecidos para cada una de sus partes, como si esos componentes inertes tuviesen el poder de dirigir a las personas como un control remoto, o algo así. Las instituciones, son y están hechas, de carne y hueso.
Por tanto, los éxitos y fracasos de las instituciones si bien dependen en gran medida, tanto de los recursos y medios materiales disponibles, como de los conocimientos, pericias técnicas y experiencias laborales de sus integrantes; dependen aún más de la voluntad de trabajo y del compromiso de sus operarios, hacia la causa, visión, misión, o como quieran llamarle, de la entidad en cuestión.
Voy a ilustrar lo afirmado con una breve, pero muy atinada, anécdota personal. Hace dos años y fracción, realicé un viaje de trabajo a la ciudad de La Paz con el propósito de recolectar datos y documentos relativos a la historia industrial de Bolivia en los diversos y ricos archivos históricos de aquella ciudad.
En el caso de la UMSA, recuerdo, recibí un excelente trato por parte del personal de su Biblioteca Central. No obstante, cuando volví ahí a mediados de diciembre de 2019, comprobé, amargamente, que todo había cambiado. Seguían estando los mismos funcionarios, pero sin tratar bien al público, pareciendo estar allí, más para obstruir la labor de los visitantes, que para coadyuvarla… Muy probablemente, porque ya no tienen un rector con la voluntad y compromiso de trabajo de un Waldo Albarracín (el rector anterior).
Con base en esos antecedentes generales, vamos a discutir la importancia de un personal técnico adecuado y comprometido en el caso clave para Bolivia de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPFB), sin embargo, precisamos previamente introducir los elementos contextuales del caso.
Toda explotación minera con fines industriales responde tanto a la demanda del recurso minero en el mercado, como a determinada “historia natural”, cuyo orden nomológico (las leyes físico-químicas que invariablemente determinan su existencia) –aun siendo independiente de la subjetividad del ser humano– puede, y debe, ser conocido por éste.
De ese modo, y a efectos de satisfacer fines utilitarios en el caso de los emprendimientos capitalistas, o los del desarrollo con justicia social en el de YPFB, los recursos minerales reportarán beneficios sólo en tanto se disponga (por supuesto, en el marco de las normas y regulaciones inherentes a la soberanía de los Estados), de los medios económicos, organizativos, materiales, técnicos y cognitivos especializados y necesarios para colocarlos en el mercado como bienes transables.
Históricamente, como ya lo hemos mostrado en este espacio, YPFB sufrió la retención sistemática de sus fondos por los diversos Gobiernos de turno… Aun así, su personal técnico alcanzó éxitos extraordinarios, como, por citar un caso reciente, el descubrimiento de San Alberto profundo usando taladros “reacondicionados” de sólo 2.000 caballos de fuerza, cuando cualquier petrolera, jamás lo habría intentado sin taladros de al menos 3.000 caballos.
Entonces, la destitución de los ingenieros Pedro Torquemada y Oscar López Paulsen de la jerarquía de la empresa, una vez más reveló el triunfo de mezquinos e inmediatistas intereses políticos sobre los inherentes a la causa de YPFB…Y bueno, y con las palabras de Jorge Márquez Ostria: ¡ellos no estaban ahí para servir a un partido político, sino a YPFB!
El autor es economista
llamadecristal@hotmail.com
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