La lupa sobre el 7M en Cochabamba
Ante la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de que no se aplique el conteo rápido de votos en los procesos electorales de 2020 y 2021, nos enteramos de los resultados a través de empresas encuestadoras, que llenan el vacío, pero que refuerzan una cultura política fuertemente personalista y caudillista mostrando cómo se distribuyen los resultados por candidato, ni siquiera por partido.
Día tras día y titular tras titular, los medios de comunicación también contribuyen a fortalecer el personalismo, y los candidatos actúan como si los partidos que los postulan fuesen nada más su aditamento o complemento, deteriorando más a esas tristes organizaciones que no pueden superar su crisis desde hace décadas: ganan elecciones, pero no son representativos de la mayoría de l@s bolivian@s y no resuelven los problemas estructurales del país.
Esa acción caudillista invisibiliza otros aspectos que muestran las urnas. Me voy a concentrar en ellos, en este caso, específicamente para el departamento de Cochabamba en cuanto a dos tipos de voto: el voto a gobernador y el voto a asambleístas departamentales por población (ADP), distorsión que introdujo la Corte Nacional Electoral en 2010, por la cual se vota por los ADP en franja separada a la del voto a gobernador. Dicho de otro modo, cuando votamos para presidente también elegimos senadores y diputados plurinominales, lo propio, deberíamos elegir a los asambleístas por población en el voto a gobernador. Pero no es así, van en franja separada.
Vamos a los datos: de 1.352.936 ciudadan@s inscrit@s en el Padrón Electoral Departamental, solo 1.165.226 emitieron su voto para gobernador, y solo votaron por su ADP 1.164.994 ¿Cómo es que hay una diferencia de 232 votos si era una sola papeleta? Por favor, pregunten a su Tribunal Departamental.
De los votos emitidos para gobernador, 1.061.981 (el 91,14%) son válidos y de los votos para ADP, solo 906.027 (el 77,77%) son válidos ¿Que significa el voto válido? Es aquel que apoya alguna candidatura. Nótese que hay una diferencia del 13,37% entre ambos tipos de voto, que tiene que significar algo.
El voto blanco y el voto nulo para gobernador suman un 8,86%, sin embargo, el blanco y nulo para ADP suman el 22,22%, gran diferencia. Si vamos a la suma del blanco y nulo por provincia saltan otras diferencias: Arani 27,27%; Arque 17,01%; Ayopaya 30,86%; Bolívar 32,40%; Campero 29,05%; Capinota 21,77%; Carrasco 13,66%; Cercado 21,52%; Chapare 19,01%; Esteban Arce 25%; German Jordán 29,18%; Mizque 23,59%; Punata 31,92%; Quillacollo 25,80%; Tapacarí 19,58%; Tiraque 19,10%.
Queda muy claro que los cochabambinos que se sienten mejor representados –aquellos donde el voto blanco y nulo es más bajo–, son los de la provincia Carrasco.
Por otra parte, de las nueve organizaciones políticas que presentaron candidaturas, a gobernador, solo cuatro pasaron el umbral del 3%: Unidos 4,33%; MTS 7,42%; Súmate 25,17%; y el MAS 57,44%. Las dos primero concentran el 82,61%, acorde a la tendencia nacional. Las otras cinco organizaciones (FPV, Somos, Panbol, C-A y PDC) juntas suman el 5,64%. Nunca entenderé porqué presentan candidaturas si saben que no tienen opciones.
En cuanto al voto para asambleístas departamentales por población, las cifras se alteran un poco: Súmate 29,09%; MAS 55,14; Unidos 3,03 y MTS 6,96%. La concentración del voto en los dos primeros sube a 84,23%. Las otras cinco organizaciones suman el 5,78%. Muy triste.
¿Cuántos cochabambinos inscritos en el Padrón votaron por el MAS o Súmate? El 65%. El otro 35% no votó, votó blanco o nulo o por un partido que no llegó a tener representación. Listo.
La autora es analista política
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