Corrupción y DDHH
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) inicia mañana una visita de cinco días al país “para observar la situación de derechos humanos”.
“La delegación estará liderada por la presidenta de la CIDH”, e integrada por otros cuatro de los siete miembros de la Comisión, señala una nota de prensa oficial, emitida hace tres días en Washington, donde está su sede.
Si bien el propósito de la visita es observar “la situación de derechos humanos en el país, con enfoque en la institucionalidad democrática respecto a las relaciones entre los Órganos del Estado (…) entre otros temas”, es inevitable que su atención se dirija también a los hechos de corrupción en el aparato del Estado.
Esto resulta de una constatación evidente contenida en Corrupción y derechos humanos: Estándares interamericanos, un documento oficial de la CIDH.
“Dada la naturaleza estructural del fenómeno de la corrupción en la región, la Comisión considera que sus impactos son profundos y diferenciados. Por un lado, los actos de corrupción pueden configurar violaciones de derechos humanos; y por otro lado, las distintas manifestaciones del fenómeno de la corrupción pueden afectar el goce y ejercicio de los derechos humanos”, señala el documento.
Así, y aunque ni el comunicado oficial de la CIDH ni las declaraciones de autoridades del Órgano Ejecutivo al respecto hagan mención a actos de corrupción en Bolivia, éstos —como lo constata la Comisión— están ligados directamente a la vulneración a los derechos humanos.
Ejemplos de ellos abundan y ponen en mayor evidencia la magnitud de la corrupción en las instancias estatales del país y en diversos ámbitos.
El de la gestión de la tierra y todo lo que gira en torno a la explotación agropecuaria es uno de ellos. Los montos de dinero, gente involucrada y trascendencia político-ideológica de las irregularidades en este tema deben ser de tal magnitud, que no sólo son el origen de varios casos de corrupción que involucran a autoridades de las administraciones del MAS, sino que también provocan cruces de acusaciones entre masistas.
Recordemos sólo que en los primeros meses de gestión del actual Gobierno, el Presidente destituyó a dos ministros de Desarrollo Rural y Tierras, el segundo de ellos fue arrestado, en abril de 2021, en flagrancia con 20 mil dólares que acababa de recibir como adelanto de los 380 mil que estaban cobrando —él y otro alto funcionario de ese ministerio— para sanear una propiedad agrícola en Santa Cruz.
Ése es sólo uno de los muchos casos de corrupción que se descubren con cierta frecuencia, y no sólo en el Órgano Ejecutivo, sino especialmente en el Judicial y también en la Policía, las instancias estatales de la que más desconfían los bolivianos.

















